Existen un tipo de animales con una cualidad llamada bioluminiscencia. Se trata de criaturas capaces de emitir cierta cantidad de luz visible. Un grupo de investigadores japoneses acaba de descubrir un animal que también es bioluminiscente solo que no nos habíamos dado cuenta: el ser humano.

Sí, resulta que el cuerpo de los seres humanos brilla con luz propia, y no se trata de que nuestra figura sea vivible en el espectro infrarrojo debido al calor. Se trata de una frecuencia de luz que nuestros ojos podrían ver si no fuera por un problema: es demasiado tenue.

Advertisement

Advertisement

Según el estudio, el brillo que emitimos está mil veces por debajo de la sensibilidad de nuestros ojos. Para registrarlo, los investigadores del Instituto Tecnológico Tohoku han grabado con cámaras de alta sensibilidad a tres voluntarios que han pasado tres días en un entorno de luz controlada.

Los resultados no solo confirman que el ser humano brilla, sino además que su resplandor cambia a lo largo del día en función de su reloj biológico. El momento en que más luz emite es a primera hora de la tarde, mientras que a luminosidad se reduce hsta casi desaparecer en las hora nocturnas. Las partes del cuerpo que más brillan son las expuestas con más asiduidad a la radiación solar, las mejillas y la frente son las áreas más brillantes del cuerpo.

En cuánto a qué produce la luz, la respuesta es interesante. Se trata de un efecto secundario de nuestro propio metabolismo. El organismo emite radicales libres que interactúan con las proteínas y algunos lípidos para producir este delicado fulgor. Aparte de satisfacer una simple curiosidad científica, el estudio servirá en el futuro para estudiar los cambios en el metabolismo estudiando nuestra luminosidad. [Plos One vía Science Alert]