El tráfico de Madrid, que normalmente ya es complicado, se ha visto de nuevo colapsado por una huelga multitudinaria de los taxistas. Hasta 2.500 taxis han recorrido la capital el día 18. Su protesta: la liberalización del sector a manos de la CMNC y con ella el regreso de un viejo enemigo: Uber.

El motivo de protesta más importante en la agenda de los taxistas es la desregulación de su sector a manos de la Comisión Nacional de Mercados y la Competencia (CNMC). Según la Federación Nacional del Taxi (Fedetaxi), la CMNC está facilitando el terreno a empresas que ofrecen una competencia desleal como Cabify o la propia Uber.

Por supuesto, el asunto es mucho más complicado que eso. En enero, la CMNC hizo su trabajo (velar por la libre competencia) solicitando al gobierno la revisión de varios artículos del Reglamento de Ordenación del Transporte Terrestre (ROTT) aprobados en noviembre de 2015 con los que no está de acuerdo. Fundamentalmente, la CNMC está en contra de la regulación de ciertas formas jurídicas, la fijación de precios de los taxis y la concesión del número de licencias. Aunque la Comisión no se ha pronunciado explícitamente a favor de servicios como Cabify o Uber, sus peticiones sí parecen orientadas a liberalizar un mercado actualmente regulado en exceso.

La patronal del sector taxi cree que estas medidas dejarán el servicio de vehículos con conductor en manos de multinacionales y acabarán dejando en condiciones precarias a 70.000 autónomos con licencia de taxi. Los taxistas denunciaron en su día a Uber y han hecho lo propio con Cabify, aunque en este último caso no lograron que el juez les concediera el cierre cautelar del servicio sencillamente porque ya lleva operando cuatro años en España y lo hace dentro de la legalidad.

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A nivel de usuario, la principal sigue siendo los precios, pero estos los determina cada gremio de taxistas mediante acuerdos con los ayuntamientos, y ni siquiera hay unanimidad entre los diferentes gremios de taxistas (no todos han acudido hoy a la llamada de huelga), lo que complica aún más la cuestión.

Para calentar aún más el ambiente, Uber está a punto de entrar en España, esta vez de manera legal, dentro de su aplicación Uber X. En lugar del servicio que le valió su prohibición en España, ahora la multinacional apuesta por un modelo similar al de Londres. Contratará a chóferes profesionales con licencia VTC (vehículos turismo con conductor) que en esencia son como taxistas pero sin que el vehículo deba identificarse como tal. La polémica multinacional ya ha comenzado a reclutar conductores en su página web.

A cambio de sus servicios, la compañía cobrará un porcentaje de hasta el 30% por los trayectos y el resto de gastos corren a cargo de los conductores. Uber asegura que aunque parece una comisión elevada, hay muchos conductores profesionales que se ganan la vida con ellos. Por supuesto, Fedetaxi opina todo lo contrario y ya han anunciado que interpondrán una nueva demanda contra Uber. La batalla entre los nuevos servicios de vehículos con conductor y los taxis tradicionales no tiene pinta de terminar este año. [vía Cuatro, El Mundo y El Confidencial]

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Fotos: Diferentes momentos de la manifestación de taxistas celebrada en Madrid el 18 de feberero. Via: AP Images.

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