Imagen: Skånska Matupplevelser / Flickr

Un tomate debería saber a tomate, pero si le preguntas a cualquiera te dirá que apenas sabe a nada. Y es que los agricultores llevan años priorizando otros rasgos del fruto como la resistencia a plagas y su firmeza. ¡Ya basta! Es hora de que la genética nos devuelva lo que la genética nos quitó.

Bien, un equipo de científicos de la Universidad de Florida se ha puesto manos a la obra para que los tomates recuperen el sabor de antes. Primero mapearon el genoma de cerca de 398 variedades modernas de tomate y después identificaron los rasgos genéticos que las hacían deliciosas.

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Para ello pidieron a un grupo de consumidores que puntuaran más de 160 muestras con el fin de identificar cuáles eran los tomates más apreciados por su sabor y su aroma, y a continuación determinaron qué variantes genéticas de las muestras estaban asociadas con esos rasgos. El sabor del tomate es una característica compleja porque viene dada por un abanico de compuestos químicos (entre azúcares, ácidos y compuestos aromáticos).

Los resultados y el exhaustivo análisis genético de las distintas variedades de tomate han sido publicados este jueves por la revista Science. El estudio, creen los investigadores, podría funcionar como un libro de instrucciones para los agricultores interesados en cultivar tomates más sabrosos. “Hemos encontrado un camino para mejorar de verdad el sabor de los tomates”, comenta Harry Klee, profesor de horticultura en la Universidad de Florida.

Los agricultores de tomate no tienen los recursos necesarios para organizar un análisis genético así, ni este tipo de paneles de consumidores, pero la investigación ha hecho el trabajo por ellos. En definitiva, ahora tienen a su alcance un mapa genético para diseñar un tomate que destaque por su sabor. Solo queda que decidan aprovecharlo. [Science vía The Verge]