Es una de esos desengaños existenciales con los que hay que vivir. La comida de la foto siempre luce mucho mejor que la del plato. No importa que sea McDonalds o una trattoria. El secreto está en la fotografía y en el hecho de que la mayor parte de las veces no es comida lo que ves.

En RocketJump Film School dedicaron un especial a fotografiar comida y explicaron algunos de los trucos más extraños que incluyen:

Pollos barnizados y pegados con Super-Glue

Los apetitosos pollos y pavos asados que se ven en las imágenes no suelen estar cocinados, sino crudos. A lo sumo se les cocina levemente durante media hora. La razón es que las sesiones de fotografía suran mucho tiempo y la piel de los asados se arruga rápidamente y se agrieta. En su lugar lo asan solo un poco, lo secan y aplican un barniz oscuro casero que puede estar hecho de cosas como colorante alimentario o salsa de soja.

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Para que la piel no se mueva se suele fijar con alfileres. Las alas y los muslos se pegan con Super-Glue para que no se muevan.

Vegetales con laca y soplete

Las ensaladas, las verduras a la parrilla, las menestras... Cualquier vegetal suele estar solo medio cocido o crudo para que no se deshaga. El toque jugoso y húmedo se lo dan con un buen chorro de... laca para el pelo.

Si es uno de esos platos que lleva una porción de mantequilla derritiéndose encima lo que se suele usar, paradójicamente, es margarina. Se pone siempre muy fría y se le da con un soplete de cocina en el último momento, justo antes de tomar la foto.

Puré de patata y tampones

El puré de patata es uno de los pocos platos que sí está completamente cocinado. La mala noticia es que, para que luzca humeante, suele llevar debajo una apetitosa de tampones higiénicos empapados en agua. Al pasar estos tampones por el microondas emiten vapor durante un buen rato.

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El puré de patata es, por cierto lo que solemos ver en las fotos de helados. A diferencia del helado real, no se derrite en segundos bajo los focos, y su textura es la misma que la del helado en su punto. Para colorearlo de diferentes “sabores” se usan colorantes alimentarios.

Pasteles con espuma de afeitar

La nata montada real se derrite y pierde su forma muy rápidamente. Para simularla se suele usar apetitosa espuma de afeitar. A veces los postres también se rocían con laca o con salsa de soja para darles color y una apariencia jugosa.

Cubitos de hielo de acrílico

La cerveza helada de la foto tampoco es real. Normalmente está a temperatura ambiente. Para lograr el efecto de hielo se rocía con aire comprimido boca abajo. Las salpicaduras que indican que la botella o el vaso están fríos en realidad son de agua con gelatina que se endurece al tocar cualquier material. Este vídeo explica algunas de las técnicas más habituales con bebidas.

Los cubitos de hielo son réplicas de acrílico bastante caras, y los trocitos de hielo que resbalan por la botella se realizan con un material llamado polvo de hielo que se vende en tiendas de atrezzo. Hasta el whiskey no es más que agua con salsa de soja disuelta. No te preocupes porque la comida de tu plato se vea peor. Siempre será más suculenta que la de la de la foto.