Imagen: arenas de Joachim. Fotografía cedida para la entrevista.

Se suele decir que grano a grano se hace una playa. Pues estos vendedores de 100 en 100 gramos de arena crean un negocio. Esta nueva, ilegal y muy lucrativa oferta está empezando a acaparar tiendas de eBay y Aliexpress. Si la tendencia continúa, podría llegar a ser un verdadero problema.

La mayor parte de las cosas del mundo son de arena y no de piedras, limo o grava. Es decir, podría decirse que en el mundo sobra arena pero, según el tipo de roca de la que procede, cambia mucho en apariencia. Digamos, la arena de un lugar no suele ser igual a la de otro y eso la caracteriza o, incluso, la hace más deseable.

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Tan deseable que al rededor de todo el globo están apareciendo vendedores en los portales de compra más importantes que la ofrecen en subasta. A más icónica, famosa y recóndita sea la playa, más vale su “polvo dorado”.

Imagen: Nathan Anderson. Orleans, Estados Unidos.

¿Quién puede querer arena en su casa?

Con esto de que hay algunas mejores que otras, la arena de algunos sitios ha pasado a ser una cosa “de valor”. Y más gente de la que parece la colecciona. A nuestros ojos es sólo tierra, pero extrañamente produce satisfacción en sus poseedores.

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Así lo afirma a Gizmodo en Español Joachim Pomy, de Alemania, quien tiene una tienda en eBay donde vende arena de todas partes: “Durante un viaje de negocios a Oahu, Hawaii, en 1990, puse un poco de arena de playa negra en un frasco de vidrio de Starbucks. Estuvo en mi estantería durante años y cuando comencé mi negocio de eBay, en 2002, decidí tratar de venderla. Finalmente, conseguí más de 30 euros por ella. Entonces empecé a recoger arena durante la mayoría de mis viajes de negocios. En mi experiencia, el coleccionismo parece ser un instinto humano básico. La exposición de algunos contenedores con arena en su estantería simplemente les da satisfacción a mis compradores y por eso vuelven”.

De hecho, debe darla pues, según relata Joachim, que sus compradores regresen es lo normal. En lugar de muchos primerizos es más frecuente tener clientes fijos. “El número aproximado de personas que me compran arena es superior a 200 concurrentes. Algunos compran porque fueron de vacaciones allí, o si algún amigo es de ese lugar se la regalan, otros sólo recogen de diferentes regiones por diversión. También me piden mucho la arena magnética como juguete (la he tenido en venta y era de un lugar de las Islas Canarias). También utilizo muestras de arena con mis socios comerciales de vez en cuando. Por ejemplo, regalo arena de Ghana a un organizador si sé que es de Ghana porque eso mejora su opinión sobre mí”.

Imagen: arena del Lago Powell, Colorado, Estados Unidos.

Evidentemente, la pregunta del millón es cuánto dinero se hace con esto. Parece ser que es difícil de calcular con exactitud, pero el resumen es: mucho. Grano a grano se puede amasar una pequeña fortuna mensual:

“Siguiendo sugerencias de mis primeros clientes he añadido pegatinas con las coordenadas exactas a cada contenedor y algunos lugares valen más que otros. Sin embargo, mis ofertas en eBay pueden ir desde 3,50 euros hasta 20 euros por 100 gramos aproximadamente. Con la mayoría de las líneas aéreas puedo traer hasta 3 maletas de 32 kilogramos, así que, aún con mi equipaje, es fácil traer 25 kg de arena por viaje, o más, según sea apropiado. Tengo clientes con un volumen de compra de hasta 1000 euros al año, y bastantes clientes”.  

Imagen: arenas de Joachim. Fotografía cedida para la entrevista.

No, no es legal

En cuanto a la legalidad, Joachim tenía claro que varía dependiendo del lugar del que proceda la arena. “Bueno, las autoridades locales de cada país la tratan de manera diferente. Tuve que abandonar 25 kilos de arena en Tanzania el año pasado porque el inspector de aduanas local ‘creía’ que no se puede. Las de Beirut, Líbano, Cartagena de Indias, Columbia e Indrawaiti, en Nepal, en todos los casos, me costaron algunos problemas serios en el aeropuerto antes de poder llevármelas. En cambio, la de las Islas Maldivas fue aprobada por el Gobierno”.

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Las autoridades más relacionadas con este acto que podrían tener la verdad al respecto serían las de protección ambiental: la EPA en Estados Unidos, la Dirección General de Costas del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en España, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales en Mexico, etc, etc.

Imagen: arena de Joachim. Fotografía cedida para entrevista.

En general, los organismos anteriores consultados por Gizmodo en Español tienen una opinión unánime. Afirman que varían los castigos de territorio a territorio —con posibles agravantes por zona protegida, patrimonio natural, etc.—, especialmente en Estados Unidos donde en cada estado la administración local tiene pena diferentes, pero legal no es, por lo menos, en ninguno de los anteriores.

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“La Ley de Costas prohíbe expresamente la extracción de áridos en las playas, así como de cualquier otro elemento que forma parte de su ecosistema y dinámica litoral. Estas extracciones de arena pueden ser perseguidas y denunciadas cuando se hacen de un modo evidente y en gran medida, y serían motivo en ese caso de un expediente sancionador”. El problema es que, cuando particulares, de manera directa, se llevan alguna pequeña cantidad de arena en pequeños recipientes “se trata de pequeños actos difíciles de controlar y de escasa relevancia para las autoridades”.

En lo que respecta a la venta por Internet, la cosa se complica. Aunque sea arena presuntamente extraída de sus playas, les resulta imposible demostrar la trazabilidad de dichos áridos: “Aunque sean vendidos como ‘de la playa X’, no tenemos alcance competencial para hacer este seguimiento de lo que se publicita en Internet ni medios para averiguar la procedencia de las citadas arenas que se venden. Por tanto, no existe capacidad de intervenir, ni de sancionar”.

Un posible desastre ambiental

Este asunto puede parecer inocuo ahora, cuando sólo hay unas cuantas centenas de vendedores perspicaces haciendo dinero fácil satisfaciendo una necesidad excéntrica pero, lógicamente, “la extracción masiva de arena sin autorizaciones a gran escala, sí podría causar un impacto medioambiental”, afirman las oficinas de medio ambiente.

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A su vez, los compradores se interesan por arenas de sitios especialmente icónicos, los cuales suelen presentar la mayor posición de debilidad frente a cambios en sus ecosistemas. Por consiguiente, las asociaciones ecologistas como Greenpeace, lo ven como “un peligro potencial importante”. Y continúan: “Es lo de siempre, no pasa nada si alguien se lleva una piedrita de una montaña, pero si todos nos llevamos una piedrita, es cuestión de tiempo quedarnos sin montaña”.

La conclusión lógica es que tiene sentido lo que dicen los ecologistas. Al fin y al cabo es lógico que, si como hemos dicho al principio, grano a grano se hace una playa, grano a grano también se puede destruir.