Hay ricos y hay millonarios. Multi-millonarios. Estos últimos son ricos de verdad y, además, muchos están obsesionados con la seguridad. Son los que construyen fortalezas a modo de vivienda con ideas como un búnker de lujo de 232 metros cuadrados a prueba de balas, bombas y ataques nucleares, helipuertos en el tejado, o detección por infrarrojos a 15 km de distancia. La distopía hecha realidad.

En la revista Forbes han hecho recientemente un gran recuento de las medidas de seguridad desarrolladas para las mansiones de gente tan rica como paranoica. La casa de arriba, diseñada por Al Corbi, fundador de la compañía Safe, que se dedica a crear este tipo de fortalezas, es un ejemplo.

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Se trata de una casa dentro de una casa. Por fuera, es una enorme mansión. Por dentro, hay otra vivienda de 232 metros cuadrados a prueba de explosiones, balas y todo tipo de ataques armados. Cuenta con sensores infrarrojos capaces de detectar a alguien a 15 kilómetros de distancia y un sistema para producir humo que desoriente a los invasores, o gas que los noquee durante 24 horas.

El WSJ también se ha hecho eco recientemente de este tipo de viviendas. Apunta que los refugios nucleares con su propio sistema de purificación de aire se han convertido en la última tendencia entre los mega-ricos. En definitiva, el mercado para viviendas de lujo con alma de búnker no ha dejado de crecer en los últimos 5 años. [vía Forbes y WSJ]

Fotos: WSJ