Era tan secreto que dentro de Mattel se conocía solo como Proyecto amanecer (Project Dawn). El programa más importante de la historia del fabricante de juguetes sale a la venta el día 28, y supone un cambio estético nunca visto hasta ahora en la popular muñeca. ¿Será peor el remedio que la enfermedad?

En la revista Time han tenido acceso privilegiado al debut de las nuevas muñecas de la compañía juguetera. Hablamos en plural porque ya no hay una única Barbie, sino cuatro. A partir de ahora, cada modelo de la popular figura saldrá a la venta en cuatro “tallas”: Original, Curvy, Petite y Tall. Solo en elegir esos nombres, Mattel ha tardado meses.

El movimiento es necesario, pero también muy arriesgado, y podría acabar siendo un tiro por la culata que acabe con sus promotores. Durante décadas, Mattel se ha aferrado tercamente al diseño de su muñeca a pesar de durísimas críticas por parte de muchas madres y padres que ven el ideal de belleza de Barbie como poco saludable, por decirlo finamente.

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El propio origen de la muñeca ya es controvertido. Barbie se basa en una muñeca alemana de 1953 llamada Lilli que surgió de un personaje caricaturesco del periódico Bild-Zeitung. En las tiras del diario, Lilli era una mujer completamente superficial, simplona y preocupada solo por la moda, las reuniones sociales y por encontrar un marido rico. De hecho era uno de los regalos jocosos favoritos en muchas despedidas de soltero alemanas de la época. Aunque no tan radical como Lilli, Barbie era un modelo difícil de tragar para la sociedad estadounidense de 1959. Contra todo pronostico, se convirtió en un éxito arrollador. Solo en Estados Unidos, el 92% de las niñas entre 3 y 12 años tiene al menos una Barbie.

56 años de cambios en la cara de Barbie. Vía Tenaflyviper

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Crisis de identidad

Los problemas de Barbie comenzaron a mediados de la década de los 2000 con las Bratz, y se ha agravado a medida que el mercado de juguetes para niñas ha comenzado a tener otras alternativas, ya fuera Lego o las Princesas Disney. En los últimos años, el descenso en las ventas se ha agudizado. Entre 2012 y 2014 cayó un 20%, y 2015 no ha mostrado tendencias de recuperación para las ventas de Barbie.

El diseño de la muñeca ha variado muchísimo. Entre 1959 y hoy ha perdido varias tallas de su abultado pecho, y su cara ha sufrido una evolución constante. Sin embargo, su figura sigue ofreciendo una imagen física demasiado delgada y muy problemática para las niñas. Mattel niega que sea un mal ejemplo, pero no son pocos los estudios que demuestran que Barbie introduce un ideal de belleza estresante para las pequeñas. El último estudio al respecto se publicó en 2006 en la revista Developmental Psychology, y probaba que las niñas de entre 5 y 8 años que juegan con Barbies están más preocupadas por su línea que las que juegan con otros juguetes.

Tras años defendiendo lo indefendible a capa y espada, Mattel por fin se ha rendido a la evidencia y ha lanzado esta nueva serie de muñecas en varias tallas. El problema es que no ha eliminado el modelo original que sigue siendo una referencia aún más sangrante si cabe. Sin pretenderlo, la compañía podría estar ahondando el problema. Habrá que ver qué pasa cuándo las niñas comiencen a intentar poner la ropa de la Barbie Original en alguna de estas nuevas variantes.

Cambiado el cuerpo, a Barbie solo le queda deshacerse del estigma de “rubia tonta” que aún la sigue y que lo seguirá haciendo mientras se sigan comercializando materiales tan ridículos y sexistas como aquel libro de la Barbie programadora. Un estudio de 2010 y otro de 2014 asocian el jugar con Barbies con unas menores aspiraciones laborales y menor rango de elección en carreras universitarias. La talla de cintura es el menor de los problemas de la muñeca de Mattel. [vía Time]

Foto de portada: los cuatro nuevos modelos de Barbie. Vía TIME

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