Ocurre una vez en la vida que a un chico de 12 años le llegue una carta de su padre relatándole uno de los descubrimientos más importantes de la historia. Esto mismo ocurrió un 19 de marzo de 1953 cuando el científico Francis Crick le explica a su hijo cómo habían dado con la estructura molecular del ADN.

La carta enviada a su hijo que se encontraba en un internado ocurrió semanas antes de que se anunciara al público y dos semanas después de haber dado con uno de los acontecimientos científicos más importantes de los tiempos modernos. No sólo eso, la propia estructura y narración de este “manuscrito” a su hijo es una maravillosa carta divulgativa con la que la mayoría del público puede entender la importancia de los hechos.

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En ella Crick relata como él y sus colegas habían hallado una estructura que califica como “hermosa”, la molécula responsable de llevar todas las instrucciones genéticas que definen a los organismos vivos, o quizá aún mejor, como el propio Crick le explica a su hijo de 12 años, “el mecanismo de copia por el que una vida proviene de otra vida”.

ADN, Crick y la carta divulgativa

Foto: Francis Crick. Marc Lieberman / Wikimedia Commons

En 1962 Francis Crick, James Watson y Maurice Wilkins recibieron conjuntamente el Premio Nobel en Medicina, un premio muy merecido, aunque no exento de polémica en cuánto al crédito del propio descubrimiento, en cualquier caso fue una labor conjunta que pasó por otras mentes antes que ellos comenzando por Friedrich Miescher, quién aisló el ADN por primera vez en 1869.

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Crick y sus colegas recogerían todo los trabajos anteriores para en 1953 proponer el modelo de la doble hélice de ADN y representar la estructura tridimensional del polímero. Nature vendría más tarde a corroborar el modelo de Crick y sus colegas. Dos semanas después del descubrimiento, Crick enviaría la siguiente carta a su hijo, como decimos, histórica y de un valor incalculable:

Mi querido Michael,

Jim Watson y yo hemos hecho un descubrimiento probablemente muy importante. Hemos construido un modelo para la estructura del ácido-des-oxi-ribo-nucleico (léelo cuidadosamente) llamado A.D.N para abreviar. Recuerda que los genes de los cromosomas – los que contienen caracteres hereditarios – se componen de proteínas y A.D.N.

Nuestra estructura es hermosa. Te puedes imaginar el ADN más o menos como una cadena muy larga de piezas planas, piezas que se llaman “bases”. La fórmula sería más o menos así:

Lo que tenemos son dos de estas cadenas sinuosas enrollándose entre sí – cada una de ellas es una hélice – con la cadena, que está compuesta de azúcar y fósforo, en el exterior, y las bases que están todas hacia el interior. La verdad es que no dibujo muy bien, pero debería parecerse a esto:

El modelo se ve mejor que mi dibujo.

Ahora bien, lo interesante es que mientras que hay 4 bases diferentes, nos encontramos con que solo podemos emparejarlas de algunas maneras. Las bases tienen nombres. Serían Adenina, Guanina, Timina y Citosina. Nosotros las vamos a llamar A, G, T y C. Ahora nos encontramos con que los emparejamientos que podemos hacer – en los que una base de una cadena se une a una base de otra - son sólo:

A con T

y G con C

Ahora, por lo que podemos ver, las bases en una cadena pueden estar en cualquier orden, pero si su orden está fijo, entonces el orden de la otra cadena también es fijo. Por ejemplo, supongamos que en la primera cadena va lo siguiente (dibujo), entonces la segunda debe ser

Es como un código. Si tenemos un conjunto de letras puedes escribir la otra.

Ahora creemos que el A.D.N. es un código. Es decir, el orden de las bases (las letras) hace que un gen diferente de otro gen (tal y como una página impresa es diferente de otra). Ahora puedes ver cómo la naturaleza hace copias de los genes. Es como si las dos cadenas se desenrollaran en dos cadenas separadas, y cada cadena luego hiciera otra cadena que se une a ella, entonces debido a que A siempre va con T y G con C, deberíamos obtener dos copias a partir de una sola.

Por ejemplo

En otras palabras, creemos haber encontrado la base de mecanismo de copia por el que la vida siempre proviene de otra vida. La belleza de nuestro modelo es la forma de la misma, ya que sólo estas parejas pueden ir de la mano, aunque podrían emparejarse de cualquier modo si estuvieran flotando libremente. Creo que ahora puedes entender por qué estamos tan emocionados. Ahora mandaremos una carta a Nature en un día o así.

Lee esto cuidadosamente para que lo entiendas. Cuando vengas a casa te mostraremos el modelo.

Con cariño,

Papá

Y hasta aquí. El resto podemos decir que es historia de la humanidad. Hace casi tres años, en abril del 2013, la carta fue subastada en Nueva York por nada menos que 5,3 millones de dólares. La cifra alcanzada la situaba como la más cara en una subasta, en un pequeño reducto de escritos históricos junto a las cartas de Albert Einstein (2 millones de dólares en 2002) y Abraham Lincoln (3,4 millones de dólares en 2013).

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Foto portada:Ktsdesign / Shutterstock

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