La festividad de Halloween de este 31 de octubre marca el fin de una era para el sistema operativo Windows. Microsoft dejará de comercializar licencias OEM del veterano sistema operativo para fabricantes. En otras palabras, que ya no se fabricarán ordenadores nuevos que salgan de fábrica equipados con Windows 7.

La decisión afecta a Windows 7 en sus versiones Home Basic, Home Premium y Ultimate. La única que se salva es la versión profesional, que aún se seguirá instalando en algunos equipos para empresas durante un tiempo. En los demás casos, Windows 8.1 será la única opción posible para los fabricantes de equipos domésticos, al menos hasta que llegue el esperado Windows 10.

Que se deje de fabricar no significa que no puedan encontrarse equipos con Windows 7 en tiendas. Su desaparición definitiva depende del stock que tenga cada establecimiento o tienda online. De todas maneras, es un primer paso hacia la jubilación definitiva para Windows 7. Según la hoja de ruta de Microsoft, el siguiente capítulo en esta retirada será el fin del soporte técnico básico, que ocurrirá en enero de 2015.

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Si Windows 10 realmente integra las funciones que hemos visto en las pruebas preliminares, los entusiastas de los sistemas de escritorio más tradicionales no echarán de menos al veterano 7. Además, en caso de que nos de un arrebato de nostalgia, siempre podemos instalarlo por nuestra cuenta. [Microsoft vía PC World]

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