Durante los últimos tres años ha existido solo una cosa que impide que compre un portátil con Windows: este sistema operativo es terrible manejando una pantalla de alta resolución en portátiles pequeñas.

Para que quede claro, esto no es un problema con la forma en la que Windows maneja pantallas grandes de alta resolución en general. Mi monitor de 27 pulgadas y resolución de 2560x1440 píxeles en casa es la prueba perfecta de que Windows lo hace bien. El problema está en las portátiles con pantallas pequeñas y una densidad muy alta de píxeles. Puesto que Windows ajusta los tamaños de texto e iconos basándose en la densidad de pixeles y no en el tamaño de la pantalla, una pantallas de pocas pulgadas pero muchos píxeles hace que las cosas se reduzcan a tamaños ridículamente pequeños.

Mi XPS 13 con escalado estándar.

Windows 8.1 introdujo una solución mediocre: la posibilidad de agrandar los textos e iconos del sistema, basado en una barra deslizable que mostraba el porcentaje de proporción. Y funciona, hasta cierto punto, dado que al fin puedes leer cosas sin necesitar una lupa.

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Sin embargo, esa característica también hacía que muchas aplicaciones de terceros se volvieran difusas y borrosas. Algunas como Spotify no han sido actualizadas para gestionar bien esta función de agrandado, por lo que Windows simplemente incrementa a la fuerza el tamaño de los textos de una aplicación. Algo así como si quisieras imprimir una foto de 2 Megapíxeles para una pancarta de 5 metros de largo. Todo se va a ver horriblemente pixelado.

Por otro lado, incluso en aquellas aplicaciones que escalan sin distorsionarse algunas cosas crecen más que otras. Por ejemplo, las pestañas y la barra de navegación de Chrome crecen hasta un punto en el que lucen horrible, mientras que las páginas web se mantienen del tamaño adecuado.

Sí, eso puede que no sea culpa de Microsoft, quienes dieron una solución a un problema que existía, pero los desarrolladores de aplicaciones han fallado en actualizarlas de forma correcta y adaptarlas a esta función.

Chrome en una pantalla de alta definición en Windows versus en OS X. Noten qué desproporcionadas están las pestañas en Windows.

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Pero sí que es un problema de Microsoft, debido a que cada vez que miro la pantalla de mi portátil de 1.200 dólares lo único que veo es texto pixelado, iconos de tamaños extraños y el reflejo de mis lágrimas en la pantalla. Esto es lo suficientemente malo para arruinar un portátil que de por sí es excelente, y arrastrarme a mi, que odio a Apple, a una Apple Store para comprar un estúpido MacBook Pro por 1.500 dólares.

Estaba esperando, no, rezando y tuiteando desesperado a Bill Gates para que esto cambiara en Windows 10. Que Microsoft por fin incluiría algún tipo de función en el sistema que hiciera a las pantallas de alta definición y alta densidad de píxeles usables en Windows 10. No sé qué forma tendrá esta solución, quizás forzar a los desarrolladores a adaptar sus aplicaciones, o quizás un mejor sistema de escalado nativo, lo cual es posiblemente lo que hace OS X.

Eso sí, las aplicaciones de “Modern UI” (lo que hasta hace años llamábamos “Metro” y por los dioses no lo llamemos más así) funcionan a la perfección en una pantalla de alta densidad de píxeles, porque esa interfaz fue diseñada desde sus bases para trabajar en esa clase de paneles.

De cualquier forma, Windows 10 no soluciona una mierda. Ahí está de nuevo ese control deslizable para ajustar los textos e iconos a escala, aunque al menos ahora esa escala se puede aplicar de forma distinta a cada pantalla que uses (para quienes usan varios monitores de forma simultánea), lo cual agradezco. Pero siendo alguien que lo único que quiere es usar un portátil Windows con una pantalla preciosa, esto no es suficiente.

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