Arte conceptual del Vegavis Iaai. Vía: Escuela de Geociencias de Jackson (Universidad de Texas).

Aunque en la saga de películas Jurassic Park escuchamos a dinosaurios enormes rugir la realidad es que muchos sonaban mucho más parecido a las aves de lo que creemos. De hecho, el imponente T-Rex hacía un ruido parecido al arrullo de las palomas, y un grupo de científicos ahora descubrió que hace millones de años ya se escuchaban los cuacs de los patos.

En un estudio publicado en Nature un equipo de investigadores, liderado por la paleontóloga Julia Clarke de la Universidad de Texas, describen el hallazgo de una siringe entre los fósiles de un ave prehistórica conocida como la Vegavis Iaai, que después de estudiarlo les indicó que esta ave cloqueaba para producir un sonido similar al de los patos de hoy en día.

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Esto, mientras convivía con dinosaurios del período cretáceo hace unos 66 millones de años.

Imagen conceptual del Vegavis Iaai. Vía: Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, Argentina.

Aunque la paleontología ya conocía la existencia del Vegavis Iaai no estaba claro qué tipo de sonido producía. Esto se debe a que es extremadamente difícil encontrar una siringe fosilizada entre los restos prehistóricos de estas aves. Dicho de otro modo, conseguir una siringe que haya sobrevivido al paso de docenas de millones de años es como buscar una aguja en un pajar.

Para comprobar qué clase de sonido hacía el ave el equipo de científicos se dedicó a analizar con rayos X la estructura de la siringe y compararla con este órgano en aves modernas. El análisis lo relacionó con una docena de aves actuales, entre ellas patos y gansos. Lo siguiente que planea hacer el equipo es fabricar un modelo funcional de esta siringe para intentar reproducir el sonido que hacía el Vegavis Iaai y así conocer el cuac más antiguo en la historia (descubierto hasta ahora).

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Clarke aseguró que hasta la fecha no se ha encontrado esta clase de órgano en ninguna especie de dinosaurio que no fuera de tipo ave. No obstante, esto no quiere decir que no hayan existido, porque además del hecho de lo difícil que es encontrar una siringe fosilizada la investigadora también nos recuerda que hace años no se sabía que los dinosaurios tenían plumas, pero ahora sí (incluyendo los velociraptores). [Nature / Escuela de Geociencias de Jackson vía The Washington Post]

Arte conceptual del Vegavis Iaai. Vía: Escuela de Geociencias de Jackson (Universidad de Texas).

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