El Moto G de 2014 es uno de los mejores smartphones Android de gama media-baja que el dinero puede comprar. Motorola ha aplicado aquello de “si algo funciona, no lo cambies” y el resultado es una renovación tímida que sigue siendo una joya por solo 199 euros, pero que no ofrece mucho más respecto al Moto G del año pasado.

Diseño: un clásico renovado

Debo confesar que me encanta el diseño de los últimos Motorola, y el nuevo G no es una excepción. Por delante no tiene mucho donde rascar y costaría distinguirlo de otros terminales Android, pero la parte trasera es una preciosidad. Los materiales no son nobles (ni metal, ni madera ni cuero) pero el conjunto es resultón, con los puertos perfectamente alineados y las curvas que realzan elementos como la cámara.

El material de la tapa trasera, por cierto, ofrece un agarre estupendo. Hay tapas también con una extensión para proteger el cristal si eres de los que gustan de llevar el móvil bien forrado.

A prueba de agua: sí, pero no

Los técnicos de Motorola ya avisan de una cosa, el Moto G es resistente al agua (IPX7), pero no es una cámara submarina. En otras palabras, que sobrevivirá perfectamente una caída en un charco o hasta en la bañera llena de agua, pero no está pensado para que os pongáis a fotografiar peces en la playa.

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La razón es el teléfono es resistente al agua, pero sus tapas traseras no lo son tanto. Trataremos de explicarlo. La electrónica del teléfono está completamente sellada salvo por dos zonas de la parte posterior. Esas dos zonas están protegidas mediante unos cierres de goma adosados a la tapa trasera que evitan que el agua entre en las ranuras para la SIM o la tarjetas de memoria. Si tenemos mal fijada la tapa (o se nos abre con el golpe) y después cae al agua tendremos un problema.

Incluso aunque esté bien cerrada, la tapa posterior no es estanca. Eso quiere decir que después de pegarnos un remojón con el teléfono encima, al quitar la tapa trasera nos encontraremos este húmedo panorama:

En definitiva, que es resistente al agua, pero hasta cierto punto, y siempre que lo mojemos es buena idea retirar la tapa para secarlo un poco.

Rendimiento

Estamos ante un procesador Qualcomm Snapdragon 410 de cuatro núcleos corriendo a 1,4GHz y con una gráfica Adreno 305. En otras palabras, no esperéis milagros. Es el chip justo y necesario para tener procesos a 64-bits, LTE, una pantalla 720p (con reproducción de vídeos 1080p, pero no 4K), cámara de 13 Mpx, y GPS (No Glonass). El Moto G está justo en el límite superior de lo que el Snapdragon 410 es capaz de gestionar.

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¿Significa eso que el Moto G es lento o que no vamos a poder jugar? En absoluto. Lo bonito de los gama media-baja Android actuales es que con ellos podemos hacer casi de todo. En el caso del Moto G, los resultados han sido desiguales. El juego Dead Trigger 2, por ejemplo, que es uno de los que más tira de gráfica y procesador, se ejecuta perfectamente. Assassin’s Creed: Pirates, por contra, nos dio algún que otro problema y tuvimos que cerrar unas cuantas aplicaciones, pero acabó por cargar y ejecutarse bien.

A nivel de rendimiento, el mayor inconveniente del Moto G es su escasa memoria, tanto en lo que respecta a RAM como a almacenamiento. Tan solo hemos podido probar la versión con 1GB de RAM, pero por solo 20 euros de diferencia, la de 2GB parace mucho más acertada. También es casi imprescindible hacernos con una tarjeta MicroSD para no saturar el teléfono, pero tendremos que conformarnos con 32GB. A poco que seamos muy activos en fotos y vídeo, el Moto G se nos quedará corto pronto.

Por cierto, mención especial al sonido. El altavoz frontal del nuevo Moto G (solo es un altavoz real la ranura de la parte inferior) suena de vicio para el tamaño que tienen. La pureza del sonido no es ni mucho menos perfecta, pero tiene la suficiente pegada como para escuchar música en una habitación pequeña o para ver una película en condiciones.

Batería y ¿cargador?

Antes de nada, un detalle. El Moto G se vende sin cargador. Al menos, la unidad que hemos probado no lo traía, y en la caja desde luego no hay espacio para meter uno. Tan solo trae el cable MicroUSB. No es que sea un fallo catastrófico, pero es mejor tenerlo en cuenta para reservar un cargador que tengamos por ahí.

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La batería del Moto G aguanta perfectamente todo un día de uso intenso (WiFi y 4G, notificaciones de varias aplicaciones simultáneas y navegación) y aún le sobra. En ello ayuda el hecho de que ni el procesador ni la pantalla 720p consumen mucho.

Cámara

Motorola asegura que el sensor del nuevo Moto G es el mismo que el del Nexus 6, y es cierto, pero hablamos solo del sensor. La óptica del Moto G no tiene nada que ver con la del Motorola de Google. Entre las cosas que no tiene hay una importante: estabilizador de imagen.

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No es que la cámara del Moto G de tercera generación sea mala ni mucho menos, pero no esperéis la “magia“ de un gama alta. Eso sí, es una cámara que se defiende moderadamente bien en la mayor parte de situaciones.

Exteriores

Poco que decir aquí, el Moto G se comporta sin problemas en exteriores con luz. También obtura bastante rápido, así que no tiene muchos problemas en captar objetos en movimiento. El Zoom digital 4x es competente en distancia, aunque se traduce en la típica pérdida de calidad, apreciable incluso en condiciones óptimas de luz. Meh.

Foto al 100%

Misma foto con el zoom 4X

Interiores

Estas dos fotos se han tomado en un supermercado bajo las típicas luces de neón. La cámara enfoca bien, pero los colores están desvirtuados respecto a la realidad. La cámara del Moto G tiene cierta tendencia a bajar la saturación y el balance de blancos no es óptimo. La fruta aparece como sin vida.

Macro

Aunque no tenga modo macro como tal, la respuesta en fotos tomadas muy de cerca es buena incluso con relativamente poca luz. El balance de blancos sigue siendo una constante a mejorar. Es probable que con otra aplicación de cámara más completa se pueda corregir.

Nocturnas

Si contamos con alguna superficie en la que posarnos, el resultado es mucho mejor. A poco que intentemos sacar fotos en algún sitio oscuro, el Moto G se las apaña, pero genera un montón de ruido. La falta de controles manuales dificulta el tratar de conseguir una buena toma. La única ayuda es un modo nocturno que hace la foto un poco más luminosa y reduce el grano.

Foto tomada sin el modo nocturno activado

La misma imagen tomada con el modo nocturno activado

En resumen

La cámara del Moto G no es nada despreciable para un terminal en ese rango de precio. Su enfoque es rápido, y dará muy buenos resultados siempre y cuando tengamos luz. El ruido con poca luminosidad ya lo esperábamos, pero no el tema del color, que desvirtúa prácticamente todas las imágenes con un balance de blancos que tira a verde y baja saturación. Puede arreglarse mediante edición o quizá con otra aplicación de cámara, pero es un inconveniente.

¿Me compensa si ya tengo un Moto G?

Respuesta corta: no mucho. Bajo estas líneas tenéis una tabla comparativa del nuevo Moto G (modelo con 1GB de RAM y 8 GB de almacenamiento) frente al Moto G de segunda generación, y el Moto E (versión LTE).

Si ya tienes un Moto G de segunda generación, el nuevo Moto G supone, en esencia, tener el mismo teléfono, pero a prueba de agua y con una cámara un poco mejor. La autonomía debería ser mejor, pero resulta que los núcleos ARM Cortex A7 del Snapdragon 400 son energéticamente más eficientes que los ARM Cortex A53 del Snapdragon 410. En otras palabras, que aunque el Moto G 2015 tiene un poco más de batería no notaréis ninguna diferencia en cuestión de autonomía.

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Por otra parte, los Snapdragon 410 ya incluyen soporte a 64-bits. Si estuviéramos hablando de un gama alta con mucha memoria RAM quizá sea interesante, pero las ventajas en el pequeño Moto G quedan un poco más difuminadas. Si el nuevo Moto G es tu primer gama media-baja, es una elección sencillamente excelente. Si ya tienes un Moto G de segunda generación, los beneficios de invertir 199 euros ya no son tan brillantes.

En cuanto al Moto E, el cambio a un Moto G de tercera generación depende de lo imperiosamente que necesitéis una cámara mejor y una pantalla algo más grande y nítida. El salto está aquí un poco más justificado.

¿Y entre 1GB o 2GB de memoria?

De momento, el único Moto G disponible es el que lleva 1GB de RAM y 8GB de memoria. A partir de septiembre comenzará a estar disponible el que lleva 2GB de RAM y 16 GB de memoria. A menos que estéis terriblemente desesperados por ahorrar cada céntimo, la diferencia es de solo 20 euros y merece mucho la pena. Sin dudarlo: 2 y 16GB.

¿Me lo compro?

Si estás buscando un buen Android por el mínimo precio, no busques más. El nuevo Moto G es un teléfono bonito, con una pantalla generosa y un comportamiento noble en todos los frentes. Además, es moderadamente resistente al agua y tiene una cámara muy decente. En España llega con Orange, Vodafone y Yoigo, y seguro que hay alguna oferta interesante para comprarlo antes de que acabe el año.

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Hay un pero a esta recomendación, y es el precio. Si puedes permitirte pagar cien dólares / euros más, el One Plus 2 es mucho mejor compra en relación calidad-precio. Si puedes subir la apuesta otros cien, (395 dólares / euros) la mejor elección es el Moto X Play, que es el Moto X del año pasado, pero con una batería y una cámara sensacionales.

Tampoco es muy recomendable si ya tienes un Moto G de segunda generación y quieres renovarlo. En este sentido, Motorola no se ha querido mojar mucho, algo que se refleja en el nuevo G, un terminal al que no le gusta arriesgarse a nadar muy profundo.

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