Anguilas en su migración hacia el Mar de os Sargazos. Ilustración: Nicolás Primola

Hay peces difíciles de ver en su hábitat natural, y luego están las anguilas. Aristóteles creía que estos peces eran parientes de las lombrices de tierra. Incluso se ha llegado a pensar que estos animales simplemente aparecían de la nada. Aún hoy, y a pesar del ADN o los GPS, solo tenemos una imagen general teórica de cómo se reproduce este pez.

La razón de tanto misterio es que las anguilas tienen unas pautas de reproducción realmente inusuales. Cuando alcanzan la edad adulta, las anguilas abandonan sus hábitats en ríos y estuarios de toda Europa (desde Escandinavia al Mediterráneo) y emprenden un viaje de miles de kilómetros que les lleva hasta el mar de los Sargazos, una región del Atlántico a la altura de Florida con aguas especialmente limpias y algo más saladas.

Allí, se supone que se reproducen y sus larvas emprenden un viaje de vuelta que lleva varios años hasta volver a las costas de las que salieron sus padres. Suponemos esto porque es en el mar de los Sargazos donde se han encontrado las larvas de anguila más jóvenes. Nunca se han encontrado adultos en esa zona.

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Decimos también “se supone que se reproducen” porque nunca se ha podido filmar la reproducción de las anguilas en el Mar de los Sargazos. El enigma es tan persistente que en 2013 se creó un proyecto a nivel europeo llamado Eeliad cuyo objetivo era precisamente rastrear la migración de las anguilas. Investigadores capturaron 600 anguilas y las marcaron con etiquetas localizadoras GPS.

Ejemplar adulto de anguila europea. Foto: Shutterstock

Lo único que sacaron en claro es que las anguilas toman una ruta diferente de lo que se pensaba. En lugar de ir directamente hacia el Mar de los Sargazos, se reúnen en las Islas Azores y toman la corriente homónima para ahorrar energía en el viaje.

Una vez en los sargazos, las anguilas se reproducen mediante Panmixia. En otras palabras, las hembras liberan los huevos en un área y los machos los fecundan liberando su esperma en la misma zona. No hay encuentro sexual directo y la elección de pareja es al azar.

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Este comportamiento es típico, por ejemplo, en algunas especies de algas, pero es muy raro encontrarlo vinculado a migraciones tan largas como la del anguila y a poblaciones tan alejadas unas de otras. Por cierto, si sabemos que se reproducen así no es por comprobación directa. Tan solo es una conclusión a la que se ha llegado después de analizar el ADN de las anguilas.

Alevines de anguila, las codiciadas angulas, listas para ser cocinadas. Foto: Tamorian / Wikipedia Commons.

Para rematar, cada vez hay menos anguilas. Sus alevines tienen entre dos y tres años de vida cuando llegan a los estuarios. En las pescaderías se les conoce como Angulas, y son toda una delicatessen culinaria. Los peces adultos también tienen una carne muy sabrosa y apreciada en el mercado asiático. Todo ello ha contribuido a que la población de anguilas se haya reducido a apenas un 5% de lo que era hace solo 40 años. Quizá nunca lleguemos a desentrañar del todo el misterio de este pez tan preocupado con su privacidad. [vía New Scientist y Live Science]


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