Araucaria Columnaris, en su isla natal de Nueva Caledonia: Foto: Wikipedia

Los Pinos de Cook (Araucaria columnaris) son una especie de árboles con una marcada tendencia a crecer inclinados. En sí, eso no tiene nada de raro. Lo extraño es que un equipo de botánicos acaba de descubrir que su crecimiento no es aleatorio. Todos se inclinan hacia el mismo punto.

Los Pinos de Cook o Pinos de Nueva Caledonia son originarios de una isla homónima en el Océano Pacífico, cerca del ecuador. Hasta 1851 no salieron de su isla en manos de directores de jardines botánicos, pero hoy pueden verse en cualquier jardín del mundo y ahí es cuando las cosas comenzaron a torcerse... literalmente.

Todo empezó cuando el botánico Matt Ritter, de la Universidad de California, se percató que los Pinos de Cook que crecen en California y Hawai lo hacen inclinándose hacia el sur. Intrigado por la cuestión, Ritter comenzó a ponerse en contacto con otros colegas botánicos para preguntarles hacia donde se inclinan los pinos de Cook en otras ciudades del mundo.

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Tras recopilar la orientación de 256 de estos árboles en 18 regiones diferentes de los cinco continentes, Ritter y sus colegas llegaron a una conclusión sorprendente: los pinos de Cook (que por cierto ni siquiera son pinos, sino araucarias, un árbol emparentado con las coníferas que prácticamente es un fósil viviente) se inclinan hacia el ecuador de donde son originarios.

Pinos de Cook en California. Foto: Ecology

Es más, no solo es que en el hemisferio sur se inclinen hacia el norte, y en el hemisferio norte lo hagan hacia el sur. Es que cuánto más lejos están del ecuador, más pronunciada es la desviación de sus troncos. El estudio ha excluido cualquier ejemplar del que se pudiera sospechar que su crecimiento se ha visto influido por factores externos. Todos son árboles sanos que han crecido libremente. La norma se cumple para el 91% de los ejemplares, con un grado de inclinación medio de algo más de 8 grados.

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La cuestión es que los botánicos no saben cómo hacen los árboles para conocer su localización sobre el planeta, ni por qué se inclinan hacia su hogar junto a la línea del ecuador.

El estudio, recién publicado en la revista Ecology, especula con la posibilidad de que las Araucaria columnaris tengan algún rasgo genético que las permita sentir el campo magnético terrestre, las diferencias en la gravedad, o simplemente los ángulos de exposición a la luz solar. Hasta que no se estudie más a fondo la especie no habrá una explicación clara al respecto. Mientras tanto, los pinos de Cook seguirán rindiendo este extraño homenaje a la isla de donde proceden. [Ecology vía Science Alert]