Imagen: NASA/Tracy Caldwell Dyson

La Estación Espacial Internacional es uno de los más importantes logros tecnológicos de la humanidad. Funciona como un laboratorio de pruebas para misiones de exploración espacial y experimentos científicos desde hace dos décadas. Pero nadie sabe qué pasará con ella a partir de 2024.

2024 el plazo arbitrario que impuso el Congreso de Estados Unidos en los presupuestos de la NASA. Ese año tendrá que decidir si sigue financiando la ISS o dedica el dinero a otras cosas. Es decir, dentro de solo siete años.

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Roscosmos, la ESA y la Agencia Espacial Canadiense participan junto a la NASA en la financiación de la Estación Espacial Internacional, pero con un presupuesto anual de 3.000 millones de dólares —que aumentará a 4.000 millones en 2020—, la ISS se ha convertido en un lastre financiero para Estados Unidos. La estación espacial acapara la mitad del presupuesto de exploración humana de la NASA —es decir, la mitad del dinero asignado para cosas como llegar a Marte, que es la misión prioritaria de cara a 2030.

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Pero lo que ocurrirá con la ISS no es decisión de la NASA. Es el Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos el que decide los presupuestos de la agencia espacial. Y como los políticos no suelen saber de ciencia, tienen audiencias periódicas para discutir el futuro de la ISS. La última tuvo lugar la semana pasada.

Hay varias opciones sobre la mesa: desde dejar que la industria privada se haga cargo hasta hacerla caer sobre el Pacífico sur para que se desintegre.

¿Por qué es tan difícil decidirse? Sara Chodosh lo explica en Popular Science:

En parte, porque la gente tiene opiniones muy diferentes sobre lo que es valioso en la NASA, y por tanto lo útil que es la ISS. Tal vez pienses que la NASA debe centrarse en la exploración espacial, en empujar los límites de lo que sabemos y a dónde llegamos. En ese caso, la ISS podría no ser tu primera prioridad, puesto que una gran parte del presupuesto se va en traer y llevar cosas a la órbita de la Tierra en lugar de aventurarnos a otros planetas.

Por otro lado, parte de lo que la NASA tiene que aprender para enviar gente a otros planetas lo puede hacer experimentando en la ISS. Es un ambiente de microgravedad relativamente desprotegido por la atmósfera terrestre, lo que significa que los científicos de todas las disciplinas pueden enviar experimentos para ver los efectos del espacio en casi cualquier cosa. Cerveza. Plantas. Tardígrados. Aún hoy estamos estudiando cómo la residencia a largo plazo en baja gravedad afecta al cuerpo humano. Y aunque algunos políticos en la última audiencia cuestionaron si el dinero que ya se ha invertido en la ISS ha valido la pena, el comité no tiene los mejores precedentes cuando se trata de apoyar la buena ciencia.

Con el florecimiento de empresas espaciales privadas como SpaceX y Virgin Galactic, uno de los mejores escenarios sería transferir el control de la ISS al sector privado (o que esas empresas paguen por experimentar a bordo del laboratorio en órbita). Voces con mucha autoridad dentro de la NASA creen que esto ocurrirá en algún momento de la década del 2020.

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Lo que está claro es que la NASA no podrá seguir financiando la estación espacial (al menos no sin hacer algunos sacrificios). Quedan siete años para tomar una decisión pero, por ahora, nadie sabe muy bien qué hacer.

[Popular Science]