Los enormes géiseres de agua de Europa, la luna de Júpiter. Imagen: NASA, ESA y G. Bacon (STScI)

Si hay un lugar en el sistema solar donde querremos buscar vida extraterrestre, se llama Europa y es una de las lunas de Júpiter. Sabíamos que existe un enorme océano líquido bajo la superficie del satélite, pero ahora hemos detectado géiseres de agua que nos facilitarán llegar hasta él.

“Hoy presentamos nuevas pruebas recogidas por el Hubble de que existen columnas de vapor de agua que son expulsadas de la superficie helada de Europa”, explicó William Sparks, astrónomo del Space Telescope Science Institute (STScI), en una rueda de prensa de la NASA. “Las observaciones indican que en la actualidad la luna está totalmente envuelta por un océano de agua salada. El descubrimiento de las columnas de agua es importante porque significa que podríamos ser capaces de explorar ese océano sin tener que perforar varios kilómetros de hielo”, añadió Sparks.

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No es la primera vez que los científicos detectan géiseres de agua en Europa. Ya ocurrió en 2012, pero la reproducibilidad de las observaciones es tan importante en astronomía como en cualquier otra ciencia. Ahora, un análisis de luz ultravioleta del Hubble arroja nuevas pruebas de que existen al menos siete géiseres en el hemisferio sur del satélite, que expulsan columnas de vapor de hasta 200 km de altura. Es el resultado de 15 meses de investigación que llevaron al extremo la capacidad del telescopio.

Los científicos observaron las masas de agua en tres de las diez ocasiones que Europa paso por delante de Júpiter durante la investigación, lo que sugiere que se trata de una actividad intermitente. Europa tiene una órbita elíptica alrededor de Júpiter que provoca mareas gravitacionales, las cuales aportan la energía de estas actividades geológicas y mantienen el agua del subsuelo en estado líquido, a pesar la distancia hasta el Sol. El agua no es el único elemento necesario para la vida, pero esta energía permite que el océano y su superficie helada intercambien elementos químicos, lo que aumenta las posibilidades de encontrar formas de vida extraterrestre.

Harán falta nuevas pruebas con la visión infrarroja del telescopio James Webb, que será lanzado en 2018, antes de confirmar las observaciones y sus implicaciones. Ya existe una misión a Europa programada para la década del 2020, pero la NASA tiene la esperanza de que esta noticia incremente el presupuesto de la misión para poder enviar cuanto antes una sonda que tome muestras de la superficie del satélite. Los detalles de la investigación se publicarán esta semana en la revista Astrophysical Journal. [NASA]

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