Imagen: AP

Era una historia demasiado buena para dejarla pasar. La bóveda de semillas del “día del juicio final” de Svalbard se inundó porque las altas temperaturas causadas por el calentamiento global habían derretido el permafrost circundante. Pero según uno de los creadores de la bóveda, las informaciones han sido exageradas y en realidad todo está en orden. Bueno, la bóveda está orden; el Apocalipsis sigue acercándose a paso firme.

La bóveda del juicio final está a unos 800 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico y tiene cerca de un millón de muestras de semillas de todo el mundo. La idea es que, si un determinado cultivo se extingue, haya muestras de respaldo esperando en mitad de la nada. Así que cuando saltó la noticia de que el calor récord del último año derritió el permafrost donde está construida la bóveda y el agua se filtró por dentro, obviamente saltaron las alarmas. The Guardian escribió que el agua “chorreaba a borbotones por el túnel de entrada”.

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Popular Science habló con Cary Fowler, uno de los creadores de la bóveda, para ver cuán grave era la situación realmente. “Inundación no es la palabra correcta para usar en este caso”, dijo. Según Fowler, todos los años entra un poco de agua por el túnel. Aunque él no estaba presente en la bóveda cuando ocurrió la “inundación” de este año, insiste en que es un hecho bastante rutinario.

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“El túnel no fue diseñado para ser resistente al agua en la parte delantera, porque no creíamos que fuera necesario”, explicó. Básicamente, hay un túnel de 100 metros que sirve como pasarela hacia el interior de la montaña y que va cuesta abajo. Antes de llegar a las puertas de la bóveda, el terreno se desplaza hacia arriba. Esta pequeña área permite que el agua se acumule y que dos bombas puedan evacuarla. Hege Njaa Aschim, un funcionario del gobierno noruego, dijo al Guardian: “Entró mucha agua al principio del túnel y luego se congeló, por lo que parecía un glaciar cuando entrabas”. Y bueno, eso no es realmente una crisis. De hecho, de acuerdo con Fowler, si el agua hiciera todo el camino cuesta arriba se encontraría con temperaturas de -18º C, se congelaría y crearía una nueva barrera.

Sin embargo, se supone que la bóveda de semillas funciona sin que los seres humanos tengan que involucrarse en el mantenimiento. El gobierno noruego está estudiando la situación y planea arreglar la filtración.

Fowler insiste en que, basándose en los estudios de su equipo, si todo el hielo del mundo se derritiera y el tsunami más grande del mundo ocurriera delante de la bóveda, todavía estaría cinco o siete pisos por encima de la acción. Y nosotros, por supuesto, estaríamos probablemente muertos.

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[Popular Science, The Guardian]