Una de las antenas del Radiotelescopio RATAN-600 en Rusia. Foto Timur Agirov

El pasado 27 de agosto salió a la luz el descubrimiento de una potente señal de radio que supuestamente venía de una estrella a 94 años luz. Aunque desde el programa SETI ya advertían que probablemente era una interferencia, Internet se entusiasmó con la idea. Los propios astrónomos que descubrieron la señal acaban de emitir un comunicado explicando que lo más probable es que proceda de nuestro propio planeta.

El astrónomo del SETI Seth Shostak ya advertía que ni siquiera en el conocido programa para búsqueda de señales de inteligencia extraterrestre se habían tomado muy en serio la medición procedente del radiotelescopio ruso RATAN-600, ubicado en la Républica de Karacháyevo-Cherkesia. Si la señal ha recibido tanta atención es porque su existencia se filtró y acabó cayendo en manos de Paul Gilster, de la página Centauri Dreams. La filtración se salto todos los protocolos del SETI a la hora de comprobar la procedencia de una señal candidata antes de hacerla pública.

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El Radiotelescopio ruso RATAN-600. Foto: Wikimedia Commons

El problema del radiotelescopio RATAN-600 es que opera en una banda de frecuencias de 1GHz, que es miles de millones de veces más sensible que el equipamiento que se usa en el programa SETI. En teoría parece buena idea utilizar un instrumental tan sensible, pero en realidad también es mucho más propenso a malinterpretar cualquier frecuencia. Por ponerlo en perspectiva, la sensibilidad del RATAN-600 está 200 veces por encima de una antena de televisión. Puede captar cualquier cosa.

Después está el problema de la potencia de la señal. Aunque es débil en términos generales, su frecuencia equivalente a 11 Ghz es muy sospechosa. Si la supuesta civilización alienígena que la emite lo hace en todas direcciones haría falta una fuente de energía inconcebible, probablemente toda la energía de una estrella para darle esa potencia. Incluso si nos estuviera dedicando el mensaje en exclusiva, la cantidad de energía necesaria es de trillones de vatios. Es, en definitiva, una señal demasiado potente para proceder del espacio exterior.

Por supuesto, siempre existe la remota posibilidad de que estemos equivocados y que realmente la señal proceda del sistema planetario HD164595, ubicado en la constelación Hércules. Lo que pasa es que en estos casos la explicación más sencilla suele ser la buena, y lo más sencillo es que el radiotelescopio haya captado una interferencia procedente, casi con toda probabilidad, de algún sistema de comunicaciones militar.

Momento en el que se detectó la señal fuerte y extraña el 15 de mayo de 2015. Imagen: Bursov

Los astrónomos del propio observatorio, adscritos a la Academia Rusa de Ciencias, han emitido un comunicado en el que reconocen que, después de estudiar con más detenimiento, lo más probable es que su origen sea terrestre. El veredicto se confirmará en una conferencia del SETI este mismo mes de septiembre. Seguimos buscando. [Academia Rusa de Ciencias vía Ars Technica]


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