La serie de piezas con las que acompañamos este artículo tienen un elemento clave en común: la luz. Haciendo uso de la técnica de mapping en vídeo las proyecciones juegan con nuestra percepción haciéndonos ver aquello que es simplemente una ilusión en forma de proyección. La luz, la perspectiva y el sonido son el gran “truco” de magia.

Antes de lanzar estas auténticas bestias de la disciplina y para situar en contexto, un poco de historia. Y es que aunque el mapping en vídeo es algo relativamente nuevo, podríamos situar a los precursores de la técnica muchísimo tiempo (y siglos) atrás. Si tomamos a la luz como el elemento básico y clave para el desarrollo de la misma, habría que remontarse a la dinastía Han (206-220 aC). Ellos fueron quiénes comenzaron a representar las sombras chinas usadas en el mundo del teatro, luego exportado a occidente. Obvio, no existía el “vídeo”, pero se trataba de la primera vez que el hombre jugaba con las formas (y las sombras) gracias a la luz.

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Tras las sombras chinas llegaron la “linterna mágica” de Huygens y Kircher en el S. XVII, ellos fueron los que utilizaron por primera vez un proyector de secuencia de imagen. Tras ellos la fantasmagoría y así sucesivamente hasta que los avances tecnológicos han permitido las piezas que ahora podemos ver. Un inciso: la disciplina trata de ilusión y percepción, y aunque es posible que muchas de ellas ganen enteros “en directo”, todas son brillantes. Empezamos:

OMOTE

Comenzamos con una obra de Nobumichi Asai. En este caso la “superficie” de proyección es la cara de esta modelo. Hipnótico y terrorífico las secuencias de animaciones que consiguen.

Le Petit Chef

Otra gozaba de pieza visual. En este caso obra de SkullMapping con un mapping que recuerda a Ratatouille de Pixar. Una proyección con mucho de teatralidad donde unos comensales llegan a la mesa para comer y les recibe un chef muy especial…

SIM / NEBULA

¿No te gusta la música clásica? Quizá en muy poco tiempo lo que ves en esta maravilla de pieza sea el estándar para ir al teatro. Obra de The Macula, esta impresionante visual es fruto de la colaboración en directo con Jiri Belohlavek y la orquesta filarmónica checa. La idea: representar las ondas acústicas de la música clásica en vivo a través de la expresión visual. Se trata de un pequeño teaser (el concierto fueron 45 minutos), pero prometen sacar la pieza entera.

Box

Box & Dolly llevan a cabo una de las proyecciones de mapping más espectacular que se hayan visto. Aquí se trata de explorar los movimientos ante lo que parece un simple panel LED. Brillante.

Projections in the Forest

Otra pieza de museo. El mapping corre a cargo de los artistas Friedrich van Schoor y Tarek Mawad. Ambos se pasaron seis semanas en un bosque capturando la esencia de los silencios y los fenómenos que producía la naturaleza, especialmente el de la bioluminiscencia (producción de luz de ciertos organismos vivos). El trabajo final fue acentuar el escenario con proyecciones que crean plantas luminiscentes o setas mágicas. Una maravilla alucinada.

Tokio City Symphony

Pequeña joya visual con truco. Evidentemente no se trata de una proyección sobre la ciudad de Tokio. Se consigue una experiencia visual a través de una maqueta en miniatura de la urbe. Un trabajo artesanal y detallista donde la ciudad se transforma en todo un espectáculo de luces sincronizada con la banda sonora que la acompaña.

Willow – Sweater

Los dos vídeos siguientes son una muestra de lo que se puede hacer con la disciplina dirigida a trabajos comerciales, en este caso para vídeos musicales. Este primero es obra de Filip Sterckx para el tema Sweater de Willow.

Irma – Save Me

El segundo es obra de Xavier Maingon para la artista Irma con el tema Save Me.

Turbulence

Acabamos con un trabajo de François Moncarey. Una pieza hipnótica donde el artista toma como referencia una foto a tamaño real del CMS, uno de los dos detectores de partículas del Gran Colisionador de Hadrones, para acabar dándole vida con un espectáculo de luces.