Imagen: RomGams/Shutterstock

No falla. De repente hace un día especialmente cálido en febrero, llueve a cántaros fuera de la temporada de lluvias, o cae una nevada en mayo y la gente mira al cielo y murmura: “El tiempo está loco. Esto es cosa del cambio climático ese que dicen”. La realidad es que no es cierto.

Hay muchos factores que influyen en el clima de manera global, desde la radiación solar, a la posición de la Tierra en el Sistema Solar, el imperceptible movimiento de los continentes o las corrientes oceánicas. Cambio climático es una expresión muy de actualidad que usamos popularmente para referirnos al conjunto de alteraciones que la actividad del ser humano está produciendo en el clima del planeta. En realidad deberíamos hablar de influencia antropogénica sobre el clima, pero es útil para entendernos... o quizá no tanto.

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El cambio climático es un monstruo muy real, pero es complicado concienciar a las personas sobre ello porque sus consecuencias no se pueden resumir en un evento concreto. Una cosa es el tiempo que haga un día concreto en una zona concreta, y otra muy diferente la tendencia general del clima a lo largo de décadas. En palabras del meteorólogo de la Universidad de Miami Otis Brown: “Clima es lo que esperas que haga. Tiempo es lo que hace”.

Los modelos que estudian el clima y el tiempo (referido a la meteorología) trabajan en escalas temporales completamente distintas. Una predicción meteorológica puede servir para que decidamos si sacar o no el paraguas. Una predicción del clima influye (o debería influir) en las políticas energéticas, o en la legislación en materia de emisiones de CO2 o reforestación.

Por supuesto, el problema es que prepararnos para el cambio climático requiere de grandes dosis de trabajo e inversión para prevenir algo cuyas consecuencias más graves suceden a una escala difícil de apreciar. Las personas no suelen reaccionar hasta que tienen el problema en la puerta de casa.

El tiempo que hace un día concreto, en definitiva, es solo un diminuto pico en una gráfica kilométrica y no es significativo en lo que se refiere a la tendencia del clima. Un día muy caluroso no es el síntoma del calentamiento global, ni un día muy frío la prueba de que el calentamiento no es real. El día que haya que mover a miles de personas porque la zona en la que viven va a quedar bajo el mar, entonces sí podremos decir con propiedad que es culpa del cambio climático. Lamentablemente, ese día ya está aquí en muchas zonas. [vía Motherboard]