Aparte de tener problemas con el sol y con sus difuntos, en Noruega también tienen un problema con unos murales de Picasso. Las obras forman parte de dos edificios públicos dañados en 2011 en un atentado. Ahora, el gobierno debe decidir entre restaurar los inmuebles o demolerlos por completo con las obras del artista que decoran sus paredes.

El problema comenzó cuando, en 2011, un radical político llamado Andres Breivik llevó a cabo varios atentados con coche-bomba que mataron a 77 personas y dañaron gravemente los edificios H e Y del Regjeringskvartalet o gobierno noruego en el centro de Oslo. Los edificios fueron diseñados por el arquitecto noruego Erling Viksjo en el estilo denominado Brutalismo heredado de Le Corbusier, y sus rudas fachadas no son del gusto de todos los habitantes de Oslo. Reparar los daños causados por el atentado sería, además, la opción más costosa para las arcas de la ciudad.

En su interior, estos bloques tienen 4 murales concebidos por Picasso y ejecutados por el artista noruego Carl Nesjar. La cuestión es que separar los murales y llevarlos a otro lugar no es tarea fácil, primero, porque están construidos en Hormigón, y segundo porque Picasso los concibió para ser exhibidos en el lugar en el que están, y hay dudas sobre si deben ser emplazados en otro sitio.

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Encuestados sobre el tema, los habitantes de Oslo tampoco se han decantado mayoritariamente por una solución. La responsable de asuntos Jurídicos de la Administración del Legado de Picasso, por su parte, se queja, en una entrevista al Wall Street Journal, de que no se les haya siquiera informado del problema. El Gobierno noruego decidirá en 2014 el destino final de estos edificios brutalistas y de los murales de Picasso. [WSJ]

Fotos: Wikipedia, bajo licencia Creative Commons