Según el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglasen inglés), cada año 2 millones de personas se contagian de bacterias que son resistentes a cualquier dosis de antibiótico conocido. De esos dos millones, un0s 20.000 mueren, y el problema está llegando a un punto crítico.

Es la conclusión a la que ha llegado el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC), un equivalente del americano para el viejo continente y que ha publicado los datos con la intención de atraer la atención institucional sobre el problema.

Aunque hay algunas luces y sombras en el estudio, casi todos los informes apuntan al dramático incremento de las bacterias resistentes a los antibióticos. ¿Cómo de dramático es? Aunque utilizar el término “inmortales” quizá no sea lo más apropiado ni lo más científicamente correcto, la realidad es que no tenemos ninguna defensa efectiva contra este tipo de bacterias.

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De momento el problema no afecta a la población que, por utilizar un término cauto, podemos definir como “sana”. Es decir, de momento estamos relativamente lejos de una epidemia apocalíptica con una bacteria fuera de control. Los datos más preocupantes vienen de bacterias como Klebsiella pneumoniae.

Klebsiella pneumoniae es una bacteria oportunista (una que habitualmente no afecta a las personas con un sistema inmune sano) y que a mundo ataca a personas hospitalizadas dando lugar a la aparición de complicaciones secundarias al motivo original de la hospitalización tales como neumonía, meningitis, infecciones de sangre o de heridas quirúrgicas.

Normalmente se combaten con un tipo de antibióticos conocido como carbepenemas, el problema es que el porcentaje de Klebsiella pneumoniae resistente a antibióticos ha aumentado del 6,2% en 2012 al 8,1% en 2015, para 2016 se espera que los datos empeoren aún más.

“La resistencia a los antibióticos es uno de los problemas de salud pública más urgentes de nuestro tiempo” ha afirmado Vytenis Andriukaitis, Comisario Europeo de Salud “Si no lo resolvemos, podemos volver a una época donde las operaciones médicas más simples no eran posibles, menos aún transplantes de órganos, quimioterapia o cuidados intensivos”. [vía New Atlas]