Una simulación de cómo se mueve el dióxido de carbono en la atmósfera. Imagen: NASA

El efecto más directo de nuestras continuas emisiones de CO2 es que cada vez hay más dióxido de carbono en la atmósfera. Este mes vamos camino de batir un nuevo récord: 410 ppm (partes por millón) o 795 miligramos por metro cúbico, un 46% más que al inicio de la Revolución Industrial.

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Como cada primavera, la concentración media de dióxido de carbono en la atmósfera está a punto de cruzar la marca fijada el año anterior y alcanzar niveles nunca vistos por los seres humanos. El preocupante pronóstico de Richard Betts, el científico climático que ayudó a crear este baremo, es que superaremos el umbral de 410 ppm —un 0,041% de la atmósfera— en abril o este mismo mes, llegando a un promedio mensual de 410 ppm en mayo.

Evolución del CO2 entre 2011 y 2017 según el Observatorio de Mauna Loa. Imagen: Climate Central

Tanto el pronóstico diario del Observatorio de Mauna Loa, en Hawái, como el informe interanual del Servicio Meteorológico Nacional del Reino Unido, publicado la semana pasada, coinciden en que el umbral se romperá en las próximas semanas y que la media de mayo estará en torno a las 410 ppm. Dependerá del viento y de otros factores que influyen en las mediciones.

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Si bien es poco probable que 2017 registre un aumento de CO2 tan drástico como 2016, que tuvo un pico de emisiones por efecto de El Niño, se espera que el aumento de este año esté por encima de la media: en torno a las 2,5 ppm. No obstante, superar la barrera de 410 partes por millón es un brutal recordatorio de que la actividad del hombre está alterando la composición química de nuestra atmósfera, lo alimenta el calentamiento global.

[Climate Central]