En 1994, el geólogo Robert Craddock del Instituto Smithsonian en Washington, presentó la hipótesis de que las lunas de Marte eran el resultado de una singular y enorme colisión no muy diferente de la que originó nuestra propia luna. La comunidad científica lo ridiculizó. Años después, un nuevo estudio demuestra que Craddock quizá estaba en lo cierto.

Marte tiene dos lunas: Fobos y Deimos. Su forma irregular y su pequeño tamaño sugieren que se trata de dos grandes meteoritos que el planeta atrajo a su órbita desde el cercano cinturón de asteroides. Esa es la teoría mas extendida, pero hay otra, planteada hace décadas pero que tiene en Craddock a uno de sus más fervientes defensores. Esa segunda hipótesis postula que ambas lunas son fragmentos de un objeto de gran tamaño que colisionó con Marte.

Una imagen coloreada de Fobos tomada por la Mars Reconnaissance Orbiter. Vía: NASA / JPL

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En 2011, Craddock volvió a publicar su estudio a petición de otros investigadores que querían profundizar en la cuestión. Dos equipos diferentes de astrofísicos de las Universidades de Boulder y Berkeley, en Estados Unidos, y del Instituto Tecnológico de Tokio han publicado nuevos cálculos que apoyan la hipótesis del impacto.

Según las simulaciones planetarias puestas en marcha por estos investigadores, Fobos y Deimos podrían haber nacido de la nube de fragmentos puestos en órbita por un objeto con una masa unas diez veces mayor que Ceres, que es el objeto más grande del cinturón de Asteroides. Eso significa que, más que un meteorito, lo que chocó con Marte fue un planeta enano en toda regla. Marte es aproximadamente la mitad del tamaño que la Tierra. En esta imagen de referencia podemos ver nuestro planeta acompañado de la Luna y de Ceres (abajo).

Semejante impacto explicaría varias cosas. En primer lugar aclara la actual rotación de 24 horas y 37 minutos de Marte. También explica la razón de que existan señales geológicas de grandes colisiones como la enorme cuenca del polo norte marciano. Finalmente, la hipótesis explica el hecho de que tanto Fobos como Deimos orbiten muy cerca del planeta.

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De hecho, los investigadores apuntan que, por la cantidad de material que tuvo que levantar un impacto así, probablemente Marte tenía una tercera luna que acabó cayendo también sobre el planeta tras unos pocos millones de años. El siguiente paso es enviar alguna sonda a las lunas de Marte para determinar cuál de las dos teorías es la acertada. La composición geológica de estos satélites nos dará la clave. [vía Science]

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