Estudiar qué le sucede a los cuerpos humanos en descomposición es un componente importante de la ciencia forense. Esto debido a que puede aportar información importante cuando se investiga un asesinato, por ejemplo, en una situación en la cual es necesario averiguar dónde ha estado el cuerpo y qué le ha pasado.

Con estas reflexiones, en el nombre de la ciencia, en 2014 se colocó un cuerpo en descomposición en pleno bosque, el cual forma parte del Centro Forense de Investigación Antropológica en San Marcos, Texas. El objetivo de los científicos era averiguar qué marcas dejarían los animales carroñeros en restos humanos. Así, vigilaron pacientemente la zona donde dejaron el cuerpo con videocámaras para ver qué animales se acercaban para alimentarse.

Después de unos meses, en 2015 observaron a un ciervo con la costilla de un humano en su boca. El hallazgo, publicado en el Journal of Forensic Sciences este mes, constituye la primera ocasión en la cual se ha visto a un ciervo alimentarse de carroña humana. Curiosamente, estos animales suelen estar clasificados como herbívoros; no obstante, esta clasificación es polémica debido a que los ciervos también comen carne.

En 2015, por ejemplo, se reportó que una manada de ciervos había comido pájaros de sus nidos. También se han conocido casos de ciervos comiendo peces, murciélagos y conejos. Algunos científicos piensan que, posiblemente, los ciervos cambian su dieta herbívora regular debido a la necesidad de obtener ciertos minerales como el fósforo y el calcio.

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Los investigadores incluso han descrito cómo los ungulados, entre los que están incluidos los ciervos, interactúan con los huesos de los muertos. Según el estudio, estos animales causan mayor daño en los extremos del hueso (prefieren los huesos secos) y dejan un patrón de rayas que tienen una apariencia particular: las marcas se parecen a un zigzag, producto del movimiento de la mandíbula del animal. Esto, explican los científicos, se debe a que los ciervos se aferran al hueso con su boca como si fuese un puro.

El patron de rayas. Imagen: Journal of Forensic Sciences

La imagen idílica de este animal, fomentada por la influencia de Disney, dista mucho de las marcas que dejan sus mordeduras en los huesos. De hecho, sus marcas son distintas a la de un carnívoro convencional. No obstante, aunque este descubrimiento sea impactante y cambie nuestra idea romántica sobre los ciervos, los investigadores sostienen que esta conducta no es común en estos animales.

Aunque es la primera vez que se presenta este incidente, el equipo de investigación afirma que los científicos forenses deben ser conscientes de estas marcas cuando analizan los huesos de un asesinato, ya que puede proporcionar pistas importantes.

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[Popular Science]