Un tenedor común y corriente. Eso eso todo lo que precisas para ahorrarle un disgusto a tu amor propio. Ahí, con la cara pegada a la pared y un ojo cerrado, resoplando y moviendo los brazos como si trataras de salir a flote en el naufragio del Titanic. Hablamos, por supuesto, de colgar un cuadro.

Colgar un cuadro parece fácil, pero puede convertirse en toda una maldita aventura si el cable que permite ponerlo derecho está tan pegado al marco que no hay manera de engancharlo con el clavo o la alcayata que está demasiado pegado a la pared. Si el cuadro es especialmente grande, encima hay que hacerlo a ciegas, lo que nos deja en la precaria posición arriba descrita.

Para evitar atentados a nuestra dignidad basta con sujetar un tenedor al clavo de la pared de manera que quede vertical. Después, pasamos el cable por detrás del mango como si fuera un colgador gigante. Cuando el cable repose sobre el clavo basta con quitar el tenedor. No es un sistema que sirva para todos los soportes de cuadro, pero es útil en más de un caso. [vía Reddit]

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