Imagen: Shutterstock

Si vas a moler café, congela antes los granos. El frío hace que al triturarlos se produzcan partículas más finas y consistentes, y éstas, a su vez, permiten extraer mejor los sabores del café. No lo decimos nosotros, lo dice un estudio científico en la revista Scientific Reports. ¿Cómo te quedas?

Una cafetería británica llamada Colonna & Small’s se ha asociado con los químicos de la Universidad de Bath para estudiar el efecto del frío en el café molido. Empezaron a temperatura ambiente y fueron reduciendo la temperatura de los granos hasta dejarlos a -196º C (quién no guarda sus granos de café en contenedores de nitrógeno líquido). Los investigadores descubrieron que, cuanto más fríos estuviesen los granos de café, más pequeñas y uniformes saldrían las partículas molidas.

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Y cuando se trata de café, el tamaño importa. Es una cuestión de bioquímica y área superficial accesible: el agua caliente extrae más rápido los compuestos de sabor si las partículas son más pequeñas. El frío “maximiza el área de superficie” sobre la que se realiza la extracción y la uniformidad de las partículas produce un sabor más consistente. En otras palabras, de un mismo grano de café puedes extraer más café si lo mueles en frío.

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Este descubrimiento podría tener un impacto real en la industria: nuevas formas de aprovechar el café, sabores más intensos y consistentes en las máquinas de los bares... Para los sibaritas que hacemos el café en casa, bastará con meter los granos en el congelador un rato antes de molerlos. Pero siempre envasados herméticamente, para evitar que se humedezcan.

[Scientific Reports vía NY Times]


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