YouTube es una manera corta y rápida de dejar a nuestros hijos ver sus series favoritas un rato. Por desgracia, la última moda en la red social es aprovechar el tirón de personajes como Peppa Pig o Dora la Exploradora para hacer copias o parodias poco recomendables para niños.

El primer problema, si no andamos con ojo, son las parodias. Se trata de vídeos que piratean algún episodio de una serie infantil y cambian los diálogos para hacer unas risas. Pepa la Cerda es un buen ejemplo de ello. Se trata de una producción del canal Escardi Fandubs que abunda en el humor grueso. El capítulo a continuación se titula: Pepa la cerda y el pony violador.

Obviamente, el título del vídeo ya debería encender alguna señal de alarma en el cerebro de un padre despierto. Siendo justos, hay que conceder a Escardi Fandubs que etiqueta muy correctamente sus vídeos y que siempre comienzan con la advertencia de que el contenido es para adultos, pero los niños no suelen detenerse a leer los títulos. Otras parodias, como esta delirante versión de Dora la exploradora visitando un prostíbulo no están tan profusamente etiquetadas.

La mejor forma de evitar que acaben viendo estas truculentas versiones de sus series animadas favoritas es supervisar siempre lo que hacen en YouTube y no dejarlos solos que naveguen en la red social.

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El segundo tipo de vídeos es más problemático. No se trata de parodias, sino de versiones piratas que tratan de aprovechar el tirón de series de éxito con piezas propias. El problema de estos vídeos es que a menudo muestran escenas que, sin ser estrictamente para adultos, son demasiado escabrosas para un niño de tres años. Eso por no mencionar que sus guiones pueden hacer explotar la cabeza de un adulto. Para muestra, un par de botones:

La serie de Peppa Pig original está escrita con ayuda de psicólogos y pediatras. Trata de dejar un poso positivo en los niños. Este tipo de copias pueden tener buena intención, pero hacer más mal que bien.

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Además, es complicado deshacerse de estos vídeos porque YouTube no es el canal original en el que se emiten estas series, y técnicamente no infringen ninguna de las normas de la red social que pueden hacer que el vídeo se elimine.

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Generalmente los algoritmos de YouTube hacen un buen trabajo filtrando contenidos pornográficos, pero no hace falta mostrar desnudos para que un vídeo no sea recomendable para los más pequeños. Para restringir más lo que ven nuestros pequeños podemos habilitar el modo restringido de YouTube, o descargar la aplicación YouTube Kids (Android o iOS), que tiene unos filtros de entrada mucho más fuertes. Con todo, la mejor solución es estar con ellos siempre que usen un dispositivo conectado.