Una granja cualquiera en Kansas. Foto: Bart Everett / Shutterstock

Bienvenidos a la granja de la familia Volgeman en Potwin, una pequeña localidad al norte de Kansas. La casa y los terrenos que la rodean solo tienen un detalle extraordinario: son el punto habitado más cercano al centro geográfico de Estados Unidos. Ese detalle ha convertido la granja en el epicentro de una pesadilla tecnológica que ha durado 14 años.

Actualmente, el propietario de la casa, Joyce Taylor née Vogelman, tiene 82 años y ya no vive en ella, pero tanto su familia como los sucesivos inquilinos que han alquilado la granja han visto prácticamente de todo. Durante más de una década, los habitantes de la granja han recibido visitas del FBI, de recaudadores de impuestos, de la policía del condado, y de ambulancias medicalizadas buscando a personas que habían amenazado con suicidarse. Los inquilinos han recibido todo tipo de amenazas e insultos. Les han acusado de fraude, de spam y de robar identidades en Internet. Hasta han recibido la visita de mercenarios contratados para “hacer justicia”. Descubrir a extraños merodeando en la propiedad es el pan de cada día, y en una ocasión les dejaron un retrete a la puerta como una especie de extraña amenaza velada.

Salir de casa y encontrarte esto. Foto: Fusion

El origen de todo esto no es ningún maleficio. La “magia negra” que ha sumido la granja de los Volgeman en una especie de mala suerte permanente es de naturaleza tecnológica y comenzó en 2002. Ese año, una compañía con sede en Massachusetts llamada MaxMind comenzó a ofrecer servicios de geolocalización de direcciones IP.

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La geolocalización de direcciones IP no es otra cosa que tratar de averiguar la dirección física a la que pertenece una IP de Internet determinada. Las razones para querer saber eso son muy amplias, pero generalmente se hace para determinar la localización de alguien que ha cometido alguna irregularidad o delito online.

Desgraciadamente, no existe una guía telefónica de direcciones IP y geolocalizar una de estas “matrículas” digitales es una ciencia muy poco exacta. Para empeorar las cosas, la práctica de localizar direcciones IP no es un ámbito regulado en Estados Unidos.

En los casos en los que es imposible determinar la localización con absoluta precisión, MaxMind trataba de aproximarla todo lo posible. Si el único dato conocido era que la dirección pertenece a Estados Unidos, la compañía ofrecía como resultado por defecto el centro geográfico del país. Un punto con las coordenadas 39°50′ norte 98°35′ oeste. En los mapas digitales, es el punto designado con los valores 39.8333333 - 98.585522.

Justo al lado de la finca de los Volgeman.

Debido a esta desafortunada casualidad, la pequeña finca de Kansas ha aparecido como resultado en más de 600 millones de búsquedas, la mayor parte muy turbias.

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En MaxMind utilizaron esas coordenadas como indicación general del país, pero en ningún momento pensaron que los usuarios se las tomarían al pie de la letra ni sabían de las toneladas de problemas que estaban causando a la familia Volgeman y a sus inquilinos. A raíz de la publicación del caso en Fusion, el co-fundador de MaxMind, Thomas Mather, descubrió por primera vez el problema y solicitó a los ingenieros de la compañía que cambiaran la referencia por un mensaje que no pudiera ser tomado al pie de la letra.

Con un poco de suerte, la tranquila vida rural de Kansas volverá a instaurarse en Potwin, pero los 14 años de sustos y visitas extrañas no se los quita nadie. Y yo que me quejaba de aquel número de teléfono perteneciente a la centralita de una empresa en quiebra que me asignaron al solicitar una nueva línea... [vía Fusion]


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