Ahora mismo, lo único que se ve alrededor de esta preciosa mansión de aspecto futurista es un campo vacío pero, en unos años, el edificio estará rodeado de la nada despreciable cifra de 71.000 árboles. Ese es el trato al que ha llegado el propietario a cambio de poder construirla.

Villa Kogelhof, que es como se llama esta casa elevada que parece flotar sobre un estanque artificial, se ha levantado sobre una terreno protegido de 25 hectáreas. Las autoridades de Kamperland (Países Bajos) han permitido su construcción a cambio de dos cosas, la primera es que el propietario devuelva la tierra al estado en la que estaba antes de ser deforestada por la agricultura. En otras palabras, que plante árboles.

Alrededor de Villa Kogelhof Se han plantado nada menos que 71.000 árboles autóctonos de seis años de edad. La cifra es la ofrecida por el propio estudio de arquitectos responsable del proyecto, pero suponemos que serán plantas que no crecerán mucho al llegar a adultas porque, por más que hacemos números, no nos salen los cálculos. (Dependiendo del tipo de árbol, en una hectárea caben tan pocos árboles como 400, o tantos como 2.500).

La segunda condición para obtener los permisos necesarios era que la villa fuese energéticamente eficiente. Toda la electricidad proviene de células solares y una turbina eólica auxiliar en el techo. Finalmente, las paredes y las enormes cristaleras de la casa están aisladas para mantener la temperatura interior sin que el calor de la vivienda afecte al exterior. La casa forma parte de un programa de reforestación del gobierno, y sus creadores del estudio Paul de Riter Architects acaban de ganar el premio ARC13 de arquitectura. [Paul de Riter vía Designboom]

Fotos: Jeroen Musch