Foto: Coos County Sheriff’s Office

Llevas a una persona con alucinaciones al hospital, y poco después comienzas a sufrirlas tú. Parece el comienzo de una mala película de terror o un capítulo de House M.D. pero es lo que ha pasado en un hospital de Bend, al norte de Oregon, y aún no han podido determinar las causas.

Todo comenzó cuando la policía recibió la llamada de un hombre de 54 años que aseguraba que un grupo de 8 vándalos estaban tratando de arrancar el techo de su automóvil. Dos agentes se personaron en el domicilio para atender la denuncia, pero no encontraron nada.

El hombre, cuidador profesional de personas mayores, llamó una segunda vez por el mismo motivo, y los agentes decidieron acompañarlo al hospital ante la sospecha de que estaba sufriendo algún tipo de alucinación.

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Hasta ahí todo bien. El problema es que, poco después, los dos oficiales de policía comenzaron a experimentar los mismos síntomas y tuvieron que regresar al hospital para someterse a un examen. Al mismo tiempo, el anciano de 72 años al que cuidaba el primer afectado y uno de los trabajadores del hospital también comenzaron a experimentar alucinaciones. Aparentemente, lo que quiera que les estaba afectando se transmitía por contacto físico directo.

La dirección del hospital puso en marcha un procedimiento preventivo de cuarentena, pero no hubo más contagios y los cinco afectados han vuelto a la normalidad. Sus análisis de sangre no revelan ninguna sustancia ni patógeno que pueda haber causado los síntomas.

Desde el departamento de policía barajan la hipótesis de que los afectados pudieran haber entrado en contacto con parches de fentanilo, un potente narcótico que el anciano usaba para calmar dolores crónicos. sin embargo, no se han encontrado rastros del contaminante ni en sus pertenencias ni en el equipo médico. La investigación sigue en curso. [KIMA TV vía Oregon Live]