Para desgracia de muchos, planchar es algo que a los robots no se les da bien. Pueden manipular objetos rígidos con facilidad, pero nuestros tejidos se les resisten. Sin embargo, con ayuda de Kinect y complicando un poco las matemáticas para que el robot sepa cómo tratar las arrugas, la cosa avanza.

Un equipo de ingenieros de la Universidad de Columbia parece haber dado con la clave. Llevan tres años trabajando en un robot que plancha. En estudios anteriores consiguieron enseñarle a agarrar, estirar e incluso doblar la ropa con sus brazos. Para el robot una camisa es un objetos deformable; antes de doblarla, estudia cómo hacerlo con simulaciones de movimiento.

Ahora por fin han completado el último paso: el robot ya sabe planchar las prendas sin dejar arrugas. La clave está en estudiar las curvaturas y las discontinuidades de los tejidos para detectar y clasificar las arrugas. El robot sabe calcular cómo quitarlas y si tiene que estirar antes la prenda. Para escanear la tela se sirve de un sensor Kinect (es asombrosa la cantidad de cosas que se han hecho con Kinect, ¿más que juegos para la Xbox?) y de la luz.

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Los resultados experimentales muestran que con el uso de nuestro algoritmo de análisis de arrugas, nuestro robot es capaz de planchar la superficie de la tela y eliminar con efectividad las arrugas” concluyen los investigadores. Sabedores de lo revolucionario que es un robot que plancha sin dejar arrugas, el equipo de ingenieros está listo para publicar su último estudio en la conferencias de robótica y automatización de la IEEE. [vía Motherboard]

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