Hamsters peleando. Wikimedia Commons

Lo hemos visto cientos de veces, y aún así, seguimos extrañándonos que algunos animales tengan la desagradable e “inhumana” costumbre de comerse a sus propios descendientes. Por supuesto, el problema no lo tienen ellos, lo tenemos nosotros al pensar que todas esas especies son como los humanos.

Los chicos de MinuteEarth nos explican en apenas tres minutos las claves detrás de este comportamiento animal que lleva a algunos animales como los hámster, cerdos, pájaros, serpientes, monos e incluso ocasionalmente, algunos pescados, a comerse a la próxima generación.

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Para el ser humano no sólo es raro porque no se nos pasa por la cabeza comernos a los más pequeños, lo es también porque va en contra de nuestra forma de entender la evolución, es decir, la reproducción como meta primaria de la vida. Por tanto, lo vemos como un acto de autodestrucción. Sin embargo, este tipo de acto caníbal ocasional con la descendencia que se da en el reino animal sugiere todo lo contrario: es una estrategia para lograr el éxito futuro de la especie. Veamos.

Eutropis. Wikimedia Commons

Estudios anteriores han demostrado que los hámsters (Cricetinae) parecen utilizar a algunos de sus bebés como comida simplemente como una forma de controlar la cantidad. Las hembras con camadas de entre 8 o 9 crías se suelen comer dos en promedio. Cuando los investigadores han intentado añadir un par de crías a la camada, la respuesta de la madre ha sido comerse cuatro.

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Lo curioso es que si los investigadores quitaban algunas crías el día que nacían, entonces sí podían detener el canibalismo antes de que comience. ¿Por qué? Esta respuesta de la madre sugiere que se come a su descendencia para mantener a su camada lo suficientemente pequeña como para poder alimentar a todas las crías igual de bien y que sobrevivan. De esta forma se asegura de que crezcan para heredar los genes.

Pomatoschistus minutus. Wikimedia Commons

Otro ejemplo lo tenemos con la Mabuya (Eutropis). Estos escincomorfos son capaces de tragarse a sus bebés en caso de emergencias. Cuando un depredador amenaza más de una vez con comerse a los huevos, ella se los traga. Algo parecido ocurre con el Gobi de arena, una especie de peces de la familia de los Bobiidae (Pomatoschistus minutus). El macho fertiliza los huevos de múltiples hembras en un período de tiempo corto y cuida de todos en un solo nido.

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Sin embargo, para poder reproducirse de nuevo, el macho tiene que esperar a que todas sus crías salgan del cascarón, así que sacrifica a las últimas en salir para poder liberarse y continuar perpetuando la especie.

Por tanto, muchas criaturas del mundo animal recurren a la “ingesta” de sus descendientes para maximizar sus recursos, energía y para tener las oportunidades que necesitan para heredar sus genes. [MinuteEarth]