Hace apenas dos años que se dictó sentencia en el caso de Apple contra Samsung. La agria disputa entre ambas compañías por cuestiones de patentes en el mercado de smartphones podría quedar en una pelea de guardería comparada con el nuevo juicio multimillonario que acaba de dar comienzo, un juicio que, de hecho, ahora también implica a Google.

Lo que ha pasado hasta ahora

La primera demanda, de hecho, aún es un caso abierto. Apple logró convencer al juez de que Samsung le había copiado, y este sancionó a la coreana con casi 1.000 millones de dólares. Samsung, sin embargo, ha apelado la multa, y la cuestión aún está en los tribunales, por lo que no se ha pagado ninguna indemnización todavía.

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Mientras tanto, ambas compañías han seguido enzarzadas en una pelea continua, con intentos por ambas partes de que los tribunales prohibieran la venta de determinados modelos del contrario. Ninguno ha logrado hacerse con la suya por mucho tiempo, y los ánimos llegan especialmente encendidos a este nuevo juicio que acaba de comenzar en la Corte del Distrito de San José, California. Sobre la mesa hay una demanda de más de 2.000 millones de dólares, y una mutua acusación de copia en torno a siete patentes. La decisión podría afectar a la comercialización de 19 terminales.

La denuncia de Apple

El juicio debe dirimir dos denuncias que Apple y Samsung se han interpuesto mutuamente. La primera, por parte de Apple, afecta a diez terminales de la coreana, aunque solo tres de ellos siguen a la venta. Se trata del Galaxy Note 2, el Galaxy S3, y el Galaxy Tab 2.

Apple acusa a Samsung de infringir cinco patentes relacionadas con:

  • Enlaces rápidos: Se trata de la patente de Apple por la que se ofrecen opciones contextuales al pulsar en un enlace.
  • Búsqueda universal: Apple también posee la patente que permite realizar búsquedas simultáneas en el contenido local del teléfono y en internet.
  • Sincronización: Concretamente la sincronización de datos que se produce en segundo plano mientras el smartphone realiza otras operaciones.
  • Desbloqueo: Apple es dueña de la función 'Slide to unlock' que permite desbloquear el terminal deslizando el dedo por la pantalla.
  • Autocorrección: Se refiere a las sugerencias de autocorrección que van apareciendo al escribir.

En esta ocasión, Apple pretende, si el juez le da la razón, cobrar a Samsung una cifra de en torno a cuarenta dólares por cada terminal de la coreana que infrinja estas patentes. La cifra total, si se sale con la suya, podría rondar los 2.000 millones de dólares.

La defensa de Samsung

En el primer juicio, el objetivo de Apple era hacer ver al juez que Samsung copió sus diseños intencionadamente y que se benefició por ello. Samsung, por su parte, aseguraba que su compañía había pensado en esas funciones mucho antes que los de Cupertino, y trataba de pintar a Apple como una compañía egoísta que no comparte sus patentes sino que las usa para hostigar a otras marcas.

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En esta ocasión, la coreana ha adoptado un papel más agresivo. Samsung acusa a Apple de haberle copiado dos patentes que afectan a nueve terminales. De estos, sólo están a la venta el iPhone 4S, iPad 4, iPad Mini, y iPod Touch de quinta generación. Las dos patentes son:

  • Galería de imágenes: Samsung asegura que Apple le ha copiado la forma en la que los dispositivos iOS muestran y organizan sus fotografías.
  • Compresión y transmisión de vídeo: Esta patente va dirigida al modo en el que Apple comprime y transmite en vídeo en Facetime.

Cabe destacar que ninguna de estas patentes eran de Samsung hasta el primer juicio. La compañía las compró a Hitachi y a una pequeña empresa estadounidense para utilizarlas contra Apple. La cifra que Samsung pide a Apple también es mucho menor, alrededor de 7 millones de dólares. La estrategia de defensa de Samsung pasa más por alegar que la cantidad de dinero que pide Apple por cada terminal supuestamente infractor es excesiva, y que el valor de las patentes en litigio no es tan alto. La segunda parte de su defensa pasa por citar a especialistas de Google como testigos.

El papel de Google

Samsung pretende lograr que los creadores de Android (entre ellos es posible que se cite al mismísimo Andy Rubin) demuestren que las funciones que Apple esgrime para su demanda (salvo la de Slide to Unlock) fueron creadas en realidad por Google.

Como apuntan en el Wall Street Journal, resulta complejo determinar cómo acabará este juicio. Independientemente de si Apple o Samsung se salen con la suya, los modelos implicados en una posible prohibición son antiguos, y no servirán para causar muchos daños económicos a ninguna de las dos. Las sanciones económicas tampoco son determinantes para el destino de ambas compañías.

En última instancia, lo que Apple y Samsung se juegan es una cuestión más de orgullo corporativo, y de tratar de convencer a la opinión pública de que el otro es el que copia. La diferencia, en esta ocasión, es que la disputa implica a Google, y podría obligar al creador de Android a modificar algunas funciones del sistema operativo. Incluso podría pasar al revés y las declaraciones de Google acaben por ser un tiro por la culata legal para Apple.