¡Muere, maldito!

Un zumbido te despierta justo a punto de conciliar el sueño. Enciendes la luz y nada. El proceso se repite de forma exasperante hasta que por fin localizas a la condenada alimaña posada en la pared. Tu descanso está en juego y solo tienes esa oportunidad. Calculas mentalmente la trayectoria del golpe mientras desearías tener un arma infalible capaz de fulminarlo sin fallar. ¿Por qué nadie ha inventado todavía un láser contra mosquitos?

Cualquiera que se haya encontrado antes en esa situación puede identificarse con ese sentimiento. Ninguno de los remedios que conocemos para eliminar mosquitos es efectivo al cien por cien. Las mosquiteras se mueven y dejan huecos. El efecto de los repelentes dura poco, y no es cosa de fumigar toda la habitación con insecticida cada vez que oigamos un zumbido.

Efecto de un láser ultravioleta, en cámara superlenta sobre un mosquito. Las alas sencillamente se vaporizan.

No se trata solo una cuestión de conciliar el sueño. Los mosquitos son el principal vector de enfermedades mortales como la Malaria, el Dengue, la Fiebre Amarilla o el Zika. Según la Organización Mundial de la Salud, las picaduras de mosquito se cobran más de 725.000 muertes al año en todo el mundo. En más de una ocasión incluso se ha planteado la idea de exterminar completamente la especie mediante armas biológicas diseñadas expresamente para ello. El problema de esta solución, por atractiva que nos parezca, es que los científicos no están seguros del daño que la desaparición de los mosquitos podría ocasionar en el ecosistema. Hay cientos de especies de animales que se alimentan de ellos.

Confieso que la idea de un cañón láser capaz de aniquilar mosquitos me sobrevino una mañana tras levantarme con 38 picaduras de mosquito solo en una pierna (Lo se porque las conté. Vivir en un país tropical tiene sus inconvenientes). Si se me ocurrió un láser y no otro tipo de arma es porque pensé que el haz de algunos punteros especialmente potentes parece el instrumento ideal contra un mosquito. Es silencioso, no desplaza el aire y, para cuando el mosquito pueda reaccionar, probablemente el haz haya calcinado irremediablemente sus delicadas alas.

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Resulta que no andaba muy desencaminado. Una compañía lleva años tratando de desarrollar precisamente eso, un cañón láser contra mosquitos. Bienvenidos a Intellectual Ventures.

Intellectual Ventures no es una startup más. La fundaron los genios de Microsoft Nathan Myhrvold y Edward Jung, y es la quinta compañía que más patentes registra en Estados Unidos. Casualmente, también es la compañía que más cerca está de lograr lo imposible: una satisfactoria torreta láser que elimina mosquitos en pleno vuelo. En 2007, la fundación de Bill y Melinda Gates encargaron a su amigo Myhrvold una solución drástica contra la malaria. Esa solución se llama Photonic Fence. Bajo este nombre se oculta un láser ultravioleta montado sobre un sistema motorizado y unido a una cámara de infrarrojos.

Primer prototipo del Photonic Fence. Foto: Intellectual Ventures

El primer prototipo lleva funcionando desde 2010, y no ha sido para nada tarea fácil. En primer lugar estudiaron la morfología de los mosquitos para ajustar el láser a una frecuencia que maximizara el daño minimizando la energía eléctrica consumida en el proceso. El segundo problema fue el más complejo: diferenciar los mosquitos hembra de cualquier otra cosa que se mueva.

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Los investigadores de Intellectual Ventures han invertido un considerable esfuerzo en determinar con precisión la frecuencia y patrón de vuelo de las hembras de mosquito (las únicas que pican) para que el láser solo las ataque a ellas. Además, han añadido una comprobación de seguridad para no disparar si detecta personas en el área de disparo. Según sus creadores, el dispositivo puede aniquilar entre 50 y 100 mosquitos por segundo a distancias de hasta 30 metros.

Si está tan avanzado ¿Por qué demonios no lo tenemos ya en casa?

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La respuesta es compleja. Intellectual Ventures no fabrica nada de lo que idea, solo vende la licencia para hacerlo, y a día de hoy nadie ha comprado la de Photonic Fence aún. A comienzos de 2015, la compañía firmó un acuerdo con Global Good para desarrollar un dispositivo comercialmente viable, pero la idea era limitarlo a usos profesionales como crear zonas libres de mosquitos cerca de hospitales en países tropicales o adaptar el sistema para proteger cosechas de otras plagas voladoras. No falta quien criticó el proyecto por considerarlo excesivamente caro y porque depende del suministro eléctrico para funcionar.

Una versión más avanzada de Photonic Fence.

La respuesta a la pregunta del titular, en definitiva, es que el cañón láser contra mosquitos sí existe, pero aún no está a la venta. Probablemente el problema de Photonic Fence no es técnico, sino de planteamiento. Desde el principio se concibió como un dispositivo para salvar vidas en países en vías de desarrollo, pero ese tipo de planes nunca son muy rentables. En 2016, el jefe de desarrollo de producto de Intellectual Ventures, Arty Makagon, mostró de nuevo el prototipo del cañón láser antimosquitos, esta vez en Alemania. Makagon reconoció que la compañía tratará de lanzarlo primero en países con mayor poder adquistivo para hacerlo rentable y poder emplearlo para el uso para el que se concibió originalmente.

En su presentación original, Nathan Myhrvold aseguraba que el prototipo se había ensamblado usando componentes de eBay y que su coste se podría reducir a solo 50 dólares. La mañana en la que conté 38 picaduras hubiera pagado 500 por él. Si añaden función contra moscas estoy dispuesto a pagar incluso más. Ya están tardando.

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