No hay duda: lo más divertido y chocante de ayer fueron las declaraciones del jefe de BlackBerry, Thorsten Heins, asegurando que las tabletas no serán relevantes en 5 años. "En cinco años no creo que vaya a haber una razón por la que tener una", dijo. ¿Su explicación? Son un mal negocio. Desde luego el PlayBook fue un mal negocio, pero esa es la excusa fácil. Lo que parece decir Heins es que los tablets están cayendo en picado en precio, igual que lo hicieron los netbooks y el PC. Conclusión: son un mal negocio. Encima algunos defienden la teoría. ¿De veras morirán los tabletas en 5 años? En absoluto.

Lo lógica detrás del argumentos de Heins es, cuando menos, intencionadamente errónea. Su argumento: la espiral de caída de precios en tabletas ha sido tan brutal en los últimos años que será imposible hacer de ellos un negocio rentable. Como apuntan por aquí, un ejemplo: el Archos 80 Titanium, un clon en Android del iPad Mini por 168 dólares. Imposible sacarle beneficio a un producto tan barato. Lo mismo ocurrió con los netbooks y ahora con el PC. Los precios están asesinando a la categoría.

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Cierto en lo de los precios, pero esa es solo una parte de la historia. Que los precios caen a lo largo del tiempo es algo asegurado. En prácticamente cualquier producto o servicio, y especialmente en tecnología. Pueden tardar más o menos, los ciclos pueden ser mayores o menores, pero es algo a lo que las compañías se enfrentan eventualmente.

¿Qué es lo que hace que las compañías puedan seguir sobreviviendo? Esa palabra tan manida y crucial como la innovación. Si no te adelantas a la caída de precios, si no lanzas un nuevo producto que sea mejor que el anterior, que innove en algo (diseño, funciones...) que justifique pagar un precio adicional, estás muerto. Y no, ya no vale innovar a tres, cuatro o cinco años vista. En un sector tan obscenamente rápido como el de la movilidad, hay que innovar a seis meses o un año vista.

Esa es la parte de la historia que Heins, por supuesto, no ha querido mencionar. A BlackBerry se le olvidó, o no supo, o no quiso innovar a tiempo en smartphones, y eso le ha llevado a la situación actual. Igual que a Nokia, salvo que el CEO de la finlandesa, Stephen Elop, fue más directo y reconoció que se durmieron. A Microsoft le ha ocurrido algo parecido en software (Windows 8 ha sido su respuesta) y en tabletas ante la parsimonia de los fabricantes (Surface su antídoto).

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Cualquier producto concreto es un negocio solo durante un tiempo limitado. Luego llega la "comoditización". O la competencia. O los cambios. Es ley de vida. Y el trabajo de una compañía es adelantarse a ese punto con nuevos productos para salir de la espiral de precios decrecientes. Exacto: innovar.

Dell, Acer, BlackBerry, Nokia... son ejemplos de compañías que han reaccionado tarde a ese punto de inflexión. ¿Buenos ejemplos?

  • Google: con Android y con Google Glass, entre otras cosas, intenta anticiparse a ese momento en el que la publicidad online en buscadores ya no sea una mina de oro.
  • Asus: inventó el netbook, hoy desaparecido, pero supo moverse rápido a nuevos formatos de PC/portátil y a tabletas como el Nexus con alianzas con Google.
  • Apple: su modelo se basa precisamente en eso, innovar para justificar un precio mayor y estar fuera permanentemente de la espiral decreciente.
  • Amazon: vende equipos a precio de risa, pero innova por otro lado, en contenidos, en procesos... Eso compensan la otra parte.
  • Samsung: ha construido un abanico tan gigantesco de productos que puede estar en gama alta y baja a la vez, en la zona privilegiada y en el ojo del huracán.

En definitiva, Thorsten Heins nos ha contado la mitad de la historia, la que le interesaba a él. ¿Desaparecerán los tabletas en 5 años? En absoluto. Se transformará la categoría, surgirán nuevas funciones, nuevos nombres... es decir, se innovará. Las compañías que no lo consigan, eso sí, desaparecerán.

Foto 2: AP