Bostezamos cuando tenemos sueño, o cuando estamos aburridos. A veces hasta lo hacemos cuando tenemos hambre. Hasta ahí llegan las explicaciones populares a una de las acciones espontáneas más misteriosas de la naturaleza, pero la ciencia tiene una nueva hipótesis al respecto.

Los bostezos no son exclusivos de los seres humanos. Hay muchas otras especies que bostezan, desde los elefantes hasta algunos peces. Una de esas especies son los lemures. Un equipo de expertos en comportamiento cognitivo en primates de la Universidad de Pisa acaba de publicar una teoría al respecto. El equipo, dirigido por la italiana Elisabetta Palagi está investigando dos especies de lemures en Madagascar, y ha descubierto una nueva causa para el bostezo: Ansiedad. Los lemures bostezan cuando se sienten amenazados por un depredador.

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La explicación viene a sumarse a las otras cinco que la ciencia baraja sobre esta acción espontánea tan cotidiana como desconocida. Una cosa es reconocer que bostezamos cuando nos aburrimos y otra, muy diferente, es tratar de explicar para qué sirve exactamente ese mecanismo reflejo. Las diferentes hipótesis que baraja la ciencia al respecto son:

1.-Refrigerar el cerebro

Según esta hipótesis, el bostezo es algo así como el sistema de ventilación de nuestro procesador central. Nuestro cerebro consume hasta una tercera parte de las calorías que ingerimos, y ello se traduce en un incremento sustancial de la temperatura intracraneal. Científicos de la Universidad de Albany creen que bostezar sirve precisamente para refrigerar el cerebro, introduciendo de golpe aire frio que templa la sangre que circula por nuestra cavidad nasal y bucofaríngea. Esta inyección de aire frío permite al cerebro mantener el estado de alerta y un funcionamiento óptimo.

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Un reciente estudio de la Universidad de Princeton apoya esta teoría en el sentido de que, al bostezar, la mandíbula mueve las membranas que protegen los senos nasales, contribuyendo a ventilar el cerebro.

2.-Obtener un aporte extra de oxígeno

Relacionada con la anterior, pero diferente. Algunos investigadores como Mark A. W. Andrews, de la facultad de medicina de Erie, en Pensylvania, creen que bostezar es un reflejo que se produce cuando el núcleo paraventricular del hipotálamo detecta insuficientes niveles de oxígeno en la sangre. Al bostezar inhalamos una gran cantidad de aire de golpe, que supuestamente ayuda a restablecer esos niveles.

3.-Cumplir una función sexual

Bostezar no es precisamente la actitud más sexy del mundo, pero hay algunos indicios que lo relacionan precisamente con la actividad sexual. El doctor Wolter Seuntjens de la Universidad Vrije, en Amsterdam, cree que bostezar cumple algún tipo de función sexual aún sin determinar. De hecho, bostezos y excitación van de la mano en muchos casos, y bostezar podría cumplir algún tipo de función relacionada con la erección en los hombres.

4.-Un (arcaico) sistema de comunicación

Un estudio de la Universidad de Londres reveló que las personas que sufren autismo también bostezan, pero son inmunes al bostezo contagioso. La hipótesis de estos científicos es que los bostezos cumplen una función muy primitiva de comunicación dentro de un grupo de personas. Según el estudio, ayuda a establecer lazos de empatía entre los miembros del grupo. El origen del bostezo podría estar en una llamada a detenerse y prepararse para descansar en los antiguos grupos de homínidos.

5.-Un reflejo vestigial

De todas las hipótesis, esta es la más aburrida. Algunos investigadores como Richard Roberts creen que el bostezo es simplemente un reflejo que conservamos de los tiempos en los que estábamos en el seno materno. Los fetos también bostezan a partir de ciertas etapas del desarrollo. Esos movimientos reflejos podrían servir para mantener limpios los conductos respiratorios y digestivos dentro del líquido amniótico. Según Roberts y otros especialistas en diagnóstico prenatal, el bostezo no cumple ninguna función en adultos.

6.-Reducir la ansiedad y aumentar la atención

Llegamos a la explicación más reciente que entronca con los lemures. Se sabía que estos animalitos bostezaban un rato después de haber evitado a un depredador. Por ello se creía que bostezar era una forma de reducir los niveles de estrés. Sin embargo, ahora se ha descubierto que también lo hacen cuando acaban de descubrir una amenaza, lo que podría estar relacionado con la ansiedad o con la necesidad de aumentar los niveles de atención. Lo mas curioso es que los seres humanos también bostezamos en momentos de estrés. Los atletas, por ejemplo, bostezan frecuentemente antes de una prueba. Está probado que bostezar incrementa temporalmente los niveles de cortisol, una hormona asociada al estrés.

¿Por qué son tan contagiosos?

Lo más fascinante de los bostezos es que son contagiosísimos. Ver a otra persona bostezar basta para desencadenar el reflejo sin que podamos resistirnos. Probablemente hasta hayas bostezando leyendo este artículo. Eso sí, espero no haberte aburrido o estresado.

La comunidad científica tampoco se pone de acuerdo en por qué bostezar se transmite con tanta facilidad. Hay varias teorías al respecto que van del simple reflejo provocado por lo que se conoce como pauta fija de acción, a la tendencia natural del ser humano de imitar comportamientos que vemos. Este encantador vídeo de TED los explica muy bien (con subtítulos en español).

Ilustración de portada: Claudia Aguirre para TED. Fotos: Irantzu Arbaizagoitia, Renata Apanaviciene / Shutterstock

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