Imagen: Hamilton Beach

Si tienes una cafetera de goteo, espera a que la jarra se llene de café antes de servirte tu taza de todas las mañanas. Sabemos que no eres persona hasta que te tomas el café, pero ten paciencia: de esta forma sabrá mejor.

El motivo es que la concentración de café se reduce significativamente a medida que el proceso de goteo avanza. La cafetera empieza soltando unas gotas de café muy fuerte y al cabo de unos segundos lo va suavizando. Lo comprobaron empíricamente lo editores de Cook’s Illustrated. Armados con una cafetera de alta gama y un refractómetro —un dispositivo que mide la cantidad de sólidos disueltos en el café— los expertos determinaron que:

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Como sospechábamos, el café que salía del surtidor al comienzo de la preparación era significativamente más fuerte que las últimas gotas: 3,93 partes por millón (ppm) frente a 0,44 ppm, u ocho veces más concentrado. También era más del doble de fuerte que el café de una jarra completa (1,54 ppm). Solo en el punto intermedio del ciclo de elaboración, la concentración de la muestra se aproximaba a la de una jarra completamente elaborada.

En definitiva, si retiras la jarra antes de tiempo no solo te estarás tomando un café muy concentrado, sino que le estarás dejando al siguiente usuario un aguachirri de poca sustancia. En cambio, si esperas a que termine, la concentración de la jarra estará justo en su punto. [Cook’s Illustrated]

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