Ha ocurrido. El gobierno de Estados Unidos ha acusado oficialmente a Corea del Norte de los ataques informáticos a Sony Pictures. Es la culminación de una serie de maniobras que empezaban, hace ya casi un mes, con un grupo de atacantes aparentemente insignificantes y una simple amenaza: o cedéis a nuestras exigencias o liberaremos el material extraído tras un ataque a vuestros servidores.

Lo que ha ocurrido después es el ascenso imparable del grupo de hackers conocido como Guardians of Peace (GOP) y el descenso hasta los abismos de Sony Pictures. Con 10 Terabytes de datos en su poder había, honestamente, pocos desenlaces posibles para esta historia. Desde el principio Sony estaba completa e irremediablemente perdida.

Es, con toda probabilidad, el ciber-ataque corporativo más grave de la historia. Tanto por sus dimensiones, como por sus implicaciones, como por el contexto político que acaba de adquirir (más sobre eso unas líneas más abajo). Subestimado por muchos medios, ignorado y criticado por otros como "meros cotilleos", marca un antes y un después en la historia de la tecnología moderna.

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Brevemente, y para enfocar la gravedad del asunto, algunos números en torno a los datos filtrados:

  • 10 Terabytes: en total, que no han sido liberados al completo, importante.
  • Sueldos de los altos directivos de la compañía: incluido el CEO, Michael Lynton ($3 millones de dólares) y la co-presidenta Amy Pascal.
  • 4000 Números de la seguridad social.
  • 5 películas aún por estrenar.
  • Los sueldos de Seth Rogen ($8,4 millones) y James Franco ($6,5 millones) por actuar en The Interview.
  • Alias de estrellas de Hollywood: Desde Jessica Alba (conocida como Cash Money) a Brad Pitt o Tom Hanks. También sus números de teléfono.
  • Un guión de Vince Guilligan.
  • Los miles de millones de dólares que Snapchat rechazó en sus negociaciones con Facebook.
  • Los motivos reales detrás de la cancelación del biopic de Steve Jobs.
  • Conversaciones privadas entre altos directivos de la compañía. De las cuales, una espinosa conversación entre Amy Pascal y Scott Rudin, uno de los principales productores ejecutivos, hablando en términos nada afables de estrellas de Hollywood

Que para Sony como compañía es un desastre, es evidente. Conseguía sin embargo, dispararse en el pie aún más tras la cancelación mundial del estreno de The Interview . Tras ello, GOP conseguía su objetivo. La victoria del abusón, el resultado tácito de los malos ganando la partida. Por si fuera poco, tras la decisión los hackers enviaron un correo regodeándose a Sony, sentando un precedente terrible.

La acusación oficial por parte del FBI, cierra bastante el cerco en cuanto a la autoría del ataque, pero también hay cuestiones relevantes en este apartado. Dicho de manera simple: no es 100% seguro que Corea del Norte esté detrás del ataque. Este tweet lo resume perfectamente:

Dicho de otro modo, al gobierno estadounidense le interesa, por obvios motivos políticos que Corea del Norte esté detrás del ataque y a Sony le viene de perlas porque puede cobrar el seguro. Es, desde luego, carne de conspiranoicos, pero también un motivo de duda y sospecha lo suficientemente importante, en mi opinión.

Las acusaciones de que China, de donde vino parte del tráfico de los ataques, también pueda estar parcialmente implicada no hacen si no echar más leña al fuego.

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La gravedad del ataque a Sony no reviste en un montón de datos corporativos filtrados sino en cómo ha escalado, exponencialmente, hasta convertirse hoy en un conflicto con implicaciones políticas, internacionales y corporativas. Es muy probable que, por desgracia, estemos por obtener una demostración en primera fila acerca de cómo se librarán las ciberguerras del futuro.

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