Estaba destinado a ser el caza más avanzado de la historia pero va camino de quedarse en el mayor fiasco. Con casi una década de retraso en su desarrollo y un coste el doble de lo estimado inicialmente, el F-35, fabricado por Lockheed Martin, sigue presentando infinitos problemas técnicos que ponen en duda su futuro.

Por aquí os hemos hablado en varias ocasiones del F-35 Lightning II, un avión tan tecnológicamente avanzado como problemático. Está llamado a convertirse en el más potente del siglo XXI y en el aparato de referencia de las fuerzas aéreas de EE.UU. Se trata de un caza polivalente monoplaza con tres variantes que debería haber estado operativo en torno al 2007 pero que sigue en pleno desarrollo por una surrealista mezcla de problemas tecnológicos y mala planificación. ¿Qué está pasado?

Pésima planificación

El inicio del programa del F-35 se remonta a comienzos de los 90, cuando el Departamento de Defensa de EE.UU. se planteó un proyecto de reemplazo de sus cazas. Años después, en el 2001, y con varios prototipos en marcha, Lockheed Martin ganó la batalla a Boeing y se hizo con el contrato para desarrollar tres variantes: el F-35A, pensado para las Fuerzas Aéreas y despegues convencionales, el F-35B, capaz de despegues y aterrizajes verticales (VTOL, Vertical Take Off and Landing), y el F-35C, pensado para utilizar en portaaviones. Sobre el papel, perfecto. Pronto llegaron los problemas.

El primero de ellos fue una horrenda planificación desde el 2001 y cambios constantes en el diseño y los requerimientos tecnológicos. El avión comenzó a fabricarse mucho antes de que se realizara el primer vuelo de prueba. La urgencia de las fuerzas aéreas estadounidenses de avanzar lo antes posible el proyecto hizo que el caza se fuera diseñando, literalmente, a medida que se fabricaba. Un error garrafal reconocido en su momento por el máximo responsable de adquisición de armamento de EE.UU., Frank Kendall. "Llevar el F-35 a la línea de producción años antes del primer vuelo de prueba fue una mala práctica. No se debió hacer, pero lo hicimos", admitió Kendall en el 2012.

Brutales sobrecostes

La principal consecuencia de esa terrible planificación no tardó en llegar: los costes se dispararon. Los datos de la tabla de arriba, publicados por el propio Departamento de Defensa estadounidense, son demoledores. En el 2001, cuando EE.UU. firmó el contrato con Lockheed, el coste del programa iba a ser de 233.000 millones de dólares (línea de Total program acquisition). En el 2013, sin embargo, el coste se disparó a 390.000 millones de dólares, un 67% más. Hoy sigue rondando la cifra de los 400.000 millones.

Advertisement

Advertisement

Sin embargo, si nos fijamos en la línea de número de aviones a suministrar (Total quantities) la cifra es aún peor. Los 233.000 millones de dólares originales iban a comprar 2.886 F-35. Más de una década después, los 390.000 millones de dólares comprarán 2.457 aviones. Es decir, menos aviones a un precio muchísimo más alto: casi 160 millones por unidad. EE.UU. no va a ser el único comprador del F-35, pero sí el único que haga semejante pedido de 2.457 aviones. Turquía será el segundo país que comprará más F-35 después de EE.UU, pero solo 116 unidades.

Interminables problemas tecnológicos

Por si la mala planificación y los sobrecostes fueran poco, el desarrollo del F-35 ha estado plagado de problemas tecnológicos, algunos de ellos sonrojantes.

Incendio en el motor, toda la flota en tierra

Fue probablemente el problema más sonado del F-35. El pasado verano uno de los aviones en fase de prueba se incendió repentinamente justo cuando iba a despegar. El incidente obligó a dejar en tierra de forma permanente a toda la flota en prueba de F-35s, y también a cancelar el estreno oficial internacional que del caza que se iba a producir semanas después en la feria internacional aeronáutica de Farnborough. ¿Qué ocurrió?

Sponsored

La explicación oficial fue que se produjo un roce excesivo entre dos piezas del motor, fabricado por la compañía Pratt & Whitney. El roce entre esos dos componentes hizo que la temperatura del motor subiera a los más de 1.000º C, muy por encima de los 537 que puede soportar. Eso llevó al incendio final. De momento, al menos, no ha vuelto a ocurrir.

Desarrollo del software con 14 meses de retraso

La última revisión del Pentágono sobre el desarrollo del F-35 concluyó que el desarrollo del software del avión iba con un retraso de 14 meses con respecto al plan inicial. Se trata del software que controla el sistema de navegación avanzada, las comunicaciones o el sistema de disparo. Fuentes del Pentágono posteriormente aseguraron que el retraso sería de 6 meses, y no de 14, pero todo apunta que el retraso completo en el frente del software se acercará más a la cifra inicial de la revisión del Pentágono.

No vuela si el combustible se recalienta

Las fuerzas aéreas de EE.UU. (USAF), confirmaron también recientemente un nuevo y embarazoso fallo: el F-35 no puede funcionar si su combustible se recalienta. Es decir, imposible utilizar los camiones de repostaje en las bases aéreas si estos han estado expuestos al sol durante mucho tiempo. Teniendo en cuenta que el F-35 está pensado para despegar de bases en mitad del desierto o el Pacífico, el problema es en realidad un enorme inconveniente.

Advertisement

Advertisement

Lo más curioso de este problema ha sido la solución puesta en marcha: pintar los camiones de repostaje con una pintura blanca reflectante para evitar que el combustible en su interior se caliente. Al parecer, esta medida es bastante más barata que solucionar el problema directamente en el caza. Repintar los camiones cuesta unos 4.000 dólares por unidad, mientras que reparar el problema en el caza podría acabar en cientos de miles de dólares por cada avión. Más parches.

Un sistema de disparo anticuado

Varias informaciones, especialmente una detallada investigación en The Daily Beast, apuntan a que el sistema de puntería electro-óptico (EOTS) del caza está anticuado diez años. Es cierto en gran parte. Su tecnología está basada en el sistema SNIPER, que tiene 10 años de antigüedad. La plataforma puede actualizarse, pero no es precisamente plug & play. Si se cambia un componente, probablemente haya que cambiar otros vinculados a él. Además, cualquier modificación que se quiera hacer está limitada por las dimensiones del habitáculo del F-35 para este sistema, y por la óptica de zafiro que lleva.

El sistema de puntería electro-óptico (EOTS) del F-35 también tiene dos fallos muy importantes. El primero es que carece de infrarrojos, una tecnología también antigua, pero que ha demostrado du efectividad en numerosas ocasiones. El segundo es un enlace que permita enviar señal de vídeo en vivo a tierra. Lo bueno es que, aunque el sistema de puntería es muy mejorable, el conjunto de sensores que equipa y la información que transmite al casco del piloto es probablemente la plataforma mejor integrada que se ha hecho hasta ahora en ningún avión de combate.

Sin F-35 hasta 2017

Los errores con el F-35 le pueden costar muy caro a Lockheed Martin y a la administración de EE.UU. El fabricante, si todo acaba saliendo mal, muy mal, podría irse directamente a la bancarrota, aunque es algo que probablemente no va a ocurrir: EE.UU. no puede permitirse que desaparezca uno de los fabricantes de armamento clave del país.

El mayor problema lo tiene tal vez la administración de EE.UU.: va a hacer pagar a sus ciudadanos una millonada por un avión que no entrará en servicio probablemente hasta 2017. Mientras, Rusia y China ya ultiman sus propios cazas de quinta generación, tecnológicamente muy avanzados, como el J-31 chino, un caza capaz de alcanzar velocidad Mach 1.8., o el Sukhoi PAK FA ruso. Ambos están pensados para competir directamente con el F-35. Con una pequeña diferencia: el J-31 y el Sukhoi PAK FA ya están casi listos para entrar en combate, al F-35 le queda aún más de dos años. Con suerte.

***

Psst! también puedes seguirnos en Twitter, Facebook o Google+ :)