Puede que los payasos hayan sido creados con la intención de hacer reír a las personas y felices a los niños, pero existen personas que les tienen pánico. Hay varias razones científicas detrás de la fobia a los payasos, y no, Stephen King no tiene la culpa.

Recientemente vimos el estreno de una de las mejores películas de terror de los últimos años, It, el remake de la miniserie de 1990 basada en la novela homónima escrita por Stephen King. El villano de la película es un payaso terrorífico, interpretado de manera magistral (y macabra) por el actor Bill Skarsgard. Si alguien que sufra de miedo a los payasos ve esa película pasará un muy mal rato.

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No obstante, a diferencia de los monstruos, vampiros, fantasmas y demonios, asociados todo el tiempo a la maldad, la oscuridad y la muerte, se supone que los payasos son personas divertidas y cuyo único propósito es llevar felicidad a los más pequeños (incluso Pennywise, el payaso de It, se aprovecha de este concepto para atraer a sus víctimas). ¿Por qué entonces hay personas que sufren de pánico ante los payasos? La ciencia asegura que, en resumen, estamos programados para ello.

Pennywise, el payaso bailarín. De la miniserie de It de 1990.

Por naturaleza, el ser humano se basa en las expresiones faciales de una persona para entenderla y saber si se puede confiar en él o ella, además de conocer sus intenciones por adelantado, comentó a Business Insider la Dra. Dena Rabinowitz, psicóloga especializada en trastornos de ansiedad. Los expertos aseguran que los humanos sentimos rechazo a las personas que siempre parecen estar riéndose y felices, por no parecer honestos.

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Las personas también pueden sentir recelo y desprecio ante quienes se ocultan detrás de máscaras y no revelan su verdadero rostro, de nuevo, por no poder interpretar sus intenciones o motivaciones reales. En el caso de muchos que creen temerle a los payasos, su miedo en realidad podría ser más general y estar relacionado a las personas enmascaradas.

Este payaso también da mucho miedo, pero de otro tipo.

Los payasos pueden generar desconfianza en nosotros, y eso transformarse en miedo, debido a que el humano siente rechazo hacia las cosas que parecen ser normales pero tienen algo diferente, sospechoso o exagerado. En el caso de los payasos, suelen lucir como personas normales pero con rasgos muy exagerados: sus sonrisas son pronunciadas de forma antinatural, sus narices rojas y enormes, sus carcajadas escandalosas, sus pies de gran tamaño y una piel extremadamente pálida. Todo esto hace que parezcan una versión distorsionada de un ser humano, algo que puede generar miedo en niños y adolescentes.

El Doctor Steve Scholzman, profesor de psiquiatría en la escuela de medicina de Harvard, comentó a People que el miedo está mucho más arraigado en nuestra naturaleza de lo que podríamos imaginar. En realidad, está relacionado a uno de nuestros instintos más básicos, el reconocimiento de patrones.

“El reconocimiento de patrones nos permite ver e identificar las cosas como peligrosas incluso cuando no podemos percibir bien qué es. Ese es el motivo de que los niños pequeños pueden saber que algo es peligroso sin necesariamente conocer por qué. En el caso de los payasos, vemos a una persona pero distorsionada, no como debería lucir y eso nos pone alertas de peligro”.

Así, más allá del miedo infundado por las películas y las historias de terror, es la incertidumbre lo que suele afectar más en nosotros la percepción de los payasos. El estar escondidos detrás de emociones falsas, detrás de una máscara (hecha con maquillaje) que no deja ver su rostro, que nos impide leer sus intenciones. El miedo a los payasos tiene un nombre, y ese es Coulrofobia. Un estudio asegura que un 2% de la población sufre de esta fobia.

Los payasos, bufones o personas dedicadas al entretenimiento han existido desde hace miles de años. Existen registros de bufones haciendo reír a los faraones egipcios hace miles de años. La gente le ha temido a los payasos durante siglos, así que esto no es culpa del bueno de Stephen King. Sin embargo, es indudable que la miniserie It de 1990 y el libro en el que se basan hicieron que durante los últimos años muchas más personas le tuvieran miedo a los payasos. Incluso la Asociación Mundial de Payasos asegura que su negocio se ha visto perjudicado por la reciente película.

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Por último, algo que también influye en el miedo a los payasos es el contexto. No es lo mismo encontrarse con uno en una feria, parque infantil o circo, que en medio de un bosque o en tu jardín en medio de la noche, ni mucho menos dentro de una alcantarilla invitándote a flotar con él. [vía Business Insider / People / Wikipedia / Univision / Smithsonian]