(Actualizado: van más de 10 millones). Al momento de escribir estas líneas, Pebble Time lleva existiendo como producto de cara al público aproximadamente unas dos horas y media. En ese tiempo, ha recaudado $4 millones de dólares, unos $30.000 dólares al minuto y 400 al segundo, más o menos. ¿A qué se debe tanto éxito?

No es un reloj feo, pero tampoco es particularmente bonito, tampoco tiene un aire premium. En cuanto a funcionalidad, palidece en comparación al Apple Watch o al Gear S y además la pantalla no es muy buena, aunque como resultado no sacrifique tanta duración de batería. Con todo, sus mayores ventajas radican en una autonomía impresionante para un smartwatch (7 días), en un concepto de interfaz bastante acertado (los botones dividen las notificaciones y las aplicaciones según pertenezcan al pasado o al futuro) y en que aprovecha todo el ecosistema de aplicaciones ya existente, probablemente el más grande dentro de los wearables.

Pero para muchos, un grupo en el que me incluyo, sigue sin ser suficiente. Sin tener demasiado sentido para un producto que levanta algunas cejas de genuino interés pero no pone de pie a las masas. Hay algunas explicaciones: como bien explica The Verge, en tecnología de consumo no son unos números tan altos. Incluso con esos 4 millones si lo dividimos entre los $160 dólares que cuesta cada unidad sale a unos 25.000 relojes vendidos. Nada mal pero tampoco como para echarse la manos a la cabeza.

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Luego está el tema del precio de entrada. Pese a todo, $160 dólares de precio por un reloj inteligente se siente como un precio relativamente justo. No tan caro como para pensarlo dos veces ni tan barato como para recelar.

Y por otro lado, está el tema del legacy y de la increíble base de usuarios que tiene Pebble. Después de todo, ha vendido 1 millón de unidades de un producto que, aunque tiene poco que hacer contra gran parte de la competencia es un gran, gran producto, y el Time coge lo mejor de él para llevarlo unos cuantos pasos más allá.

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De entrada, todo esto explica al menos parcialmente esos $4 millones de dólares en recaudación (y subiendo) pero la pregunta, sin embargo es: ¿Merecerá la pena? Con varios wearables a punto de ver la luz la semana que viene en el MWC y el Apple Watch a la vuelta de la esquina yo tengo mis serias dudas.

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