Interior de un avión

Cuando viajamos en avión nos encontramos en un espacio cerrado donde un grupo de personas de todas las partes del mundo debe convivir durante un buen rato. Esto, obviamente, puede conducir a la propagación de infecciones ante una epidemia. El actual sistema de transporte aéreo no es el mejor para evitarlo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque los aviones utilizan hasta el 50 % de aire reciclado, se supone que pasa por filtros eficientes que deben atrapar patógenos como bacterias, hongos y virus. Sin embargo y a pesar de las precauciones, el estrecho y prolongado contacto que tenemos con otros pasajeros potencialmente enfermos hace que el viaje aéreo sea un riesgo de enfermedad.

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Este es el punto de partida del estudio publicado por varios investigadores de la Universidad de Arizona. A través de las matemáticas aplicadas y herramientas de computación encontraron que factores como el tamaño del avión y el método de abordaje pueden tener un enorme impacto en las tasas de infección.

Image: Wikimedia Commons

De hecho y como reflejan, actualmente los viajes en avión son una triple amenaza cuando se trata de difundir una enfermedad. En estos viajes nos obligan a entrar en un espacio cerrado durante un largo período de tiempo, hacen que el contacto cercano con otros sea inevitable y a menudo reúnen a personas de regiones geográficas muy diversas que pueden tener diferentes niveles de vulnerabilidad a una enfermedad.

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Debido a esto, existen restricciones de viaje para ayudar a prevenir la propagación de una infección durante una epidemia. Sin embargo, ningún sistema es completamente infalible. Por ejemplo, durante el brote de ébola en 2014 y 2015, existieron varios casos donde los pasajeros infectados usaron aviones comerciales.

Con el fin de lograr una técnica de embarque más segura, el equipo creó un modelo híbrido que avaluaba cómo se mueven las personas y cómo las enfermedades infecciosas se propagan al azar a través del contacto con alguien. Su primera aplicación fue simular cómo el ébola podría propagarse en un avión. Según los investigadores:

Imagen: Flickr

Consideramos la situación con una persona infectada con ébola viajando en un avión comercial. El pasajero infectado a bordo no es identificable, por lo tanto, hemos variado la posición de asiento de la persona infectada a través de todos los asientos en el avión.

El equipo combinó todas las probabilidades donde se incluían los tiempos de reducción del abordaje empleados por las aerolíneas, con los movimientos de los pasajeros a medida que entran en el avión, se instalan en sus asientos, y luego descansan.

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Sorprendentemente, la mejor manera de evitar un contagio en la mayoría de pasajeros no es la utilizada actualmente, aquella donde se pide a los pasajeros que suban en tres secciones, desde el frente del avión hasta el centro y luego atrás. Un método que siempre termina con gente de pie en los pasillos, aumentando el tiempo de contacto cercano.

La mejor manera, de acuerdo con los datos del estudio, es dividir el avión en tan sólo dos secciones, y luego abordar aleatoriamente a los pasajeros dentro de estas. Así se disminuye el riesgo de infección a un 40% en comparación con el 67% de riesgo si utilizamos la estrategia clásica de las tres secciones.

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Por último, encontraron que los aviones más pequeños (de menos de 150 asientos) son mejores para reducir las tasas de infección, ya que hay menos pasajeros presentes, menos tiempo para llegar a su asiento, y un radio más pequeño para que la persona enferma pueda propagar sus gérmenes. [ASU]