Imagen: Helge V. Keitel / Flickr

En 1970, el estadounidense Bernard D. Sadow reinventó la maleta acoplándole un par de ruedas. Desde entonces, millones de viajeros atareados han asistido con resignación a un fenómeno exasperante: justo cuando más prisa tienen, en plena carrera por el aeropuerto, su maleta empieza a dar bandazos hasta volcar.

No, no te pasa solamente a ti. Todas las maletas con ruedas tienen esa irritante tendencia a tambalearse cuando vas con prisas; solo hacía falta que alguien hiciera los cálculos para entender por qué. Bien, un grupo de físicos franceses se puso manos a la obra y publicó los resultados en Proceedings of the Royal Society.

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Los investigadores crearon una maqueta de la típica maleta de dos ruedas y la pusieron a rodar sobre una cinta de correr. Después trasladaron sus observaciones al papel en forma de ecuaciones de movimiento, restricciones holonómicas, perturbaciones finitas y diagramas de bifurcación, y por último tradujeron todo lo aprendido al lenguaje del común de los mortales.

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Verás. Para que la maleta llegue a sacudirse, antes tiene que pasar por un bache o llevarse algún tipo de golpe. Cuanto más rápido estés tirando de ella, más pequeño es el golpe que hace falta para ponerla a dar bandazos.

¿La razón de esta inestabilidad mecánica? Un acoplamiento entre el movimiento de traslación de la maleta con el movimiento de rotación de sus ruedas, que a su vez están fijas a una vara. Como el mango del que tiras está en el centro y las ruedas están a los lados, la maleta se desvía hacia dentro cuando se inclina sobre una rueda. Si el balanceo supera el efecto amortiguador de cada rueda al tocar el suelo, la maleta sigue tambaleándose hasta volcar. No hay vuelta atrás.

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¿O sí?

Si tu equipaje empieza a tambalearse y quieres evitar hacer el ridículo en mitad del aeropuerto, acelera. Tira más rápido, en lugar reducir la velocidad. “Hay que acelerar, más que desacelerar, para atenuar la amplitud de las oscilaciones”, escriben los científicos en su artículo.

Hay otra opción: reduce el ángulo de inclinación de la maleta con la horizontal para disminuir el acoplamiento en movimiento lateral. En otras palabras: baja el mango y no lleves la maleta tan inclinada. Pura física.

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[Proceedings of the Royal Society vía The Guardian]