Las patadas en cierta zona de la anatomía masculina son fuente de incontables chistes gruesos, pero cualquier propietario de estos accesorios que alguna vez se haya golpeado en ellos sabe que la agonía que produce tiene muy poco de divertida. ¿Por qué duelen tanto los golpes en los testículos? La ciencia tiene una explicación.

Para empezar, hay una cuestión curiosa respecto al dolor producido por un golpe en la entrepierna. La apabullante sensación no tiene lugar en el area agredida sino más arriba, en el estómago.

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Lo primero que ocurre cuando una persona recibe daño físico es que el cuerpo libera un neurotransmisor químico llamado Sustancia P. El neuropéptido dispara una señal nerviosa que viaja a 426 kmh hasta el cerebro para informar al organismo de que algo ha ido terriblemente mal en una zona concreta.

Los futbolistas no se protegen la entrepierna al hacer la barrera por capricho. Foto: AP Images

El cerebro responde enviando una señal de dolor equivalente a la zona afectada para que el propietario del organismo reaccione de una manera apropiada, generalmente evitando la causa del dolor. Este mecanismo nos ha mantenido doloridos pero vivos durante miles de años, y es idéntico independientemente del área del cuerpo donde se haya producido el daño.

Lamentablemente, el nivel de dolor depende de la cantidad de receptores del mismo que hay en cada zona. Las gónadas masculinas pasan su pacífica existencia fuera del chasis, y por ello están expuestas a agresiones que no sufrirían si estuvieran protegidas en el interior del cuerpo. A resultas de ello y por su importancia reproductiva, el organismo las protege con una densa red de nociceptores, que son células encargadas de recibir señales de dolor. Partimos de la base, por decirlo de otro modo, de que es una zona ya muy sensible de por sí.

Señales por todo el nervio vago

Eso no explica, sin embargo, por qué el dolor de un ataque en los testículos es tan generalizado. La razón por la que los golpes en esa zona son tan dolorosos está en su estructura nerviosa. Cuando se desarrollan, los testículos comienzan a formarse en el abdomen y de ahí descienden hacia su posición definitiva. A resultas de ello, todas sus terminaciones nerviosas convergen hacia arriba en el abdomen, concretamente en el nervio vago.

La representación de este vídeo no es en nada científica, pero capta muy bien su espíritu.

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El nervio vago no es un canal cualquiera, es el equivalente nervioso a una superautopista de la información. Nace del bulbo raquídeo y sus terminaciones nerviosas se extienden por la faringe, el esófago, la laringe, la tráquea, los bronquios, el corazón, el estómago, el páncreas, y el hígado entre otros. Sus nervios recorren todo el abdomen y de él dependen reacciones como las nauseas.

La señal de dolor que baja del cerebro recorre toda esta autopista y se extiende por el abdomen. No es que los testículos no duelan tras el golpe, es que la sensación de dolor es mucho más intensa en el estómago. Además, la cantidad de reacciones que dependen del nervio vago hace que el dolor, si es muy intenso, pueda venir acompañado de lágrimas, mareos, náuseas, un incremento en la tensión arterial y dolor de cabeza.

Todo este cuadro depende mucho también de la tolerancia al dolor de cada persona e incluso de su estado anímico. No existe una medida exacta universal de dolor. En el caso de los golpes en la entrepierna, la tormenta perfecta de nervios enviando señales remite (si no hay lesiones permanentes) en poco tiempo, y muchos de los síntomas se alivian permaneciendo tumbado y reponiendo líquidos. [vía Men’s Journal, AsapSCIENCE, Medical Daily y Science Direct]

Foto de portada: Getty Images

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