Un lobo gris: Foto: Wikipedia

Si tuviéramos que señalar qué animales son capaces de cooperar mejor entre ellos, si los perros o los lobos la mayoría de nosotros señalaríamos sin dudarlo a los perros. Curiosamente, estaríamos equivocados. Un nuevo estudio prueba que la capacidad para cooperar es algo que los perros olvidaron hace tiempo.

Si consideramos a los perros como unos animales más proclives a la cooperación es porque de hecho cooperan mucho mejor con nosotros. Sin embargo, eso no tiene nada que ver con una capacidad innata para colaborar, sino con siglos de domesticación y adaptación a los seres humanos. ¿Qué pasa si ponemos a varios perros ante un problema común? la respuesta es que se quedará sin resolver porque los animales sencillamente son incapaces de colaborar. Los lobos, sin embargo, tienen una notable capacidad para trabajar en equipo.

Advertisement

Para probarlo, la psicóloga Sarah Marshall-Pescini, de la Umiversidad de Viena trabajó durante meses con el Centro de Ciencias del Lobo, en Austria, donde conservan a varios lobos salvajes y también a perros asilvestrados. El estudio ponían a diferentes grupos de perros y lobos ante un problema en el que debían tirar de varias cuerdas al unísono para llegar hasta una bandeja con comida.

Imagen: Chris Alcock / Shutterstock

Ambas especies eran capaces de resolver el problema, pero solo los lobos se ponían de acuerdo para resolverlo en común. Los perros, sin embargo, tratan de hacerlo solos el cien por cien de las veces. De hecho, los perros asilvestrados que viven en manadas libres desde hace años no han logrado retornar a sus comportamientos de grupo. Forrajean la carroña que encuentran o cazan pequeñas presas individualmente pero no cazan en grupo como los lobos.

Advertisement

Marshall-Pescini achaca esta diferencia precisamente a la domesticación que e perro ha sufrido por parte del ser humano. Durante siglos, el perro ha sido educado para evitar los conflictos. Los lobos, sin embargo, resuelven estos conflictos a medida que surgen (normalmente con un gruñido o llegando a la violencia si es necesario), y ello les permite trabajar en común de una forma que los perros ya no son capaces de hacer. El estudio es el primero de su clase que aborda esta faceta del comportamiento en los cánidos. [vía Science Magazine]