Apple se tomó 527 días para actualizar uno de sus ordenadores más vendidos, el MacBook Pro. El nuevo Mac lleva el hardware más puntero del mercado, pero en lugar de adoptar lo último de Intel —Kaby Lake— se queda con un procesador del año pasado con arquitectura Intel Skylake.

El movimiento resultaría extraño y molesto si Microsoft no hubiera hecho exactamente lo mismo en su presentación del día antes. Tanto el Surface Book i7 como el Surface Studio llevan procesadores de la arquitectura Skylake. ¿Por qué no usan un Kaby Lake si estos son más rápidos, consumen menos energía y funcionan con el mismo tipo de zócalo que Skylake?

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Es más, sabemos que la competencia ya está dando el salto a la nueva generación de Intel. Hay máquinas de Dell, Razer, Lenovo y MSI con CPUs de arquitectura Kaby Lake. ¿Cómo puede ser que los últimos ordenadores de Apple y Microsoft, que cuestan más de 2.000 dólares, se queden atrás?

Porque en realidad no se están quedando atrás. El nuevo MacBook Pro de 15 pulgadas lleva el procesador más rápido que había disponible. Y es que Kaby Lake es una plataforma tan reciente que solo existen unas pocas versiones con dos núcleos, solo dos tipos de potencia y compatibilidad limitada.

No existe un procesador Kaby Lake de cuatro núcleos comparable con el i7 del MacBook Pro. Ocurre lo mismo con el Surface Book i7 y el Surface Studio.

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En cuanto al MacBook Pro de 13 pulgadas, que tiene un procesador de doble núcleo, la excusa para usar un chip viejo es que el portátil se empezó a diseñar mucho antes de que Kaby Lake llegara al mercado (en septiembre de este año). Es la misma explicación que da Microsoft sobre la elección de una GPU NVIDIA GeForce GTX de la serie 900 en lugar de pasarse a una gráfica de la serie 1000, más rápida y eficiente, basada en la arquitectura Pascal.

Kaby Lake y Pascal llegaron demasiado tarde para estos dispositivos, pero no me cabe duda de que los veremos en la próxima generación.