Dogs. AP

Estas en casa viendo la tele con tu mascota. La película te mantiene en tensión, miras a tu perro, él te devuelve la mirada moviendo la cola y vuelves a la película. Entonces, sin previo aviso, un olor inunda la sala. ¿Qué demonios es esto? ¿De dónde sale esta bomba fétida? Sí, tu perro lo ha vuelto a hacer.

Si eres dueño de una mascota habrás vivido esta situación, o quizás no. Tengo amigos que juran que los pedos de sus perros no huelen tan mal. Sin embargo y eliminando a esos mentirosos que tengo como colegas, lo normal es que los gases de nuestro amiguito sean tan silenciosos como mortalmente asquerosos. ¿Cuál es la razón?

La bomba silenciosa

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Comencemos por la flatulencia silenciosa. Los perros no tienen un silenciador, aunque sí poseen una anatomía muy diferente a la nuestra. Debido a que la posición habitual del recto de un perro es horizontal, su esfínter no tiene que estar tan apretado como el de un humano. En cambio, nuestros rectos generalmente apuntan hacia abajo, así que necesitamos una seguridad extra.

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Pensemos que los sonidos asociados a los pedos se producen por la vibración de la apertura anal. El sonido varía dependiendo de lo contraído que se encuentre el músculo del esfínter y la velocidad a la que se expulsa el gas (además de otros factores como la humedad y la grasa corporal).

En el caso de los perros, una apertura más floja significa menor resistencia, razón por la que la mayoría son capaces de lanzar un gas sin apenas ruido. Por tanto y a diferencia de los humanos, el mejor amigo del hombre rara vez nos va a advertir con algún sonido de la sorpresa que está a punto de impregnar el ambiente.

El olor del gas mostaza

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En cuanto a la segunda cuestión, la razón de que el olor sea tan insoportable, se encuentra en el organismo. Los perros, al igual que los humanos, tienen unos intestinos poblados de bacterias que se alimentan de la comida que pasa, liberando finalmente el gas.

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Además, dependiendo de otros factores, un perro puede ser más o menos propenso a la flatulencia. Estos factores serían los siguientes:

  • Lo que come: Algunos alimentos “potencian” las flatulencias de los perros. Ejemplos de ello son los frijoles, la coliflor o la soja.
  • La forma que come: Una gran fuente del gas intestinal proviene del aire tragado mientras come. Si el perro traga muy rápido cuando se alimenta, probablemente traga mucho aire. Que sepamos, ese aire sólo puede salir eructando o “por detrás”, aunque en este caso no debería ser oloroso.
  • La raza: Algunas razas son más propensas a la flatulencia que otras. Por ejemplo los bulldogs, pequinés o terriers (todos respiran por la boca, por lo que tragan más aire). En esta lista también se encuentran el pastor alemán, el mastín, el caniche o el beagle.
  • Alguna enfermedad: Es posible que todo sea por culpa de alguna dolencia del perro. En ese caso, debemos acudir al veterinario.

Por último, si tu perro tiene más flatulencias de las normales, existen algunos consejos básicos de los expertos. Un cambio en la alimentación por productos de mejor calidad, evitar darle comidas con exceso de grasas y azúcar, o tratar de que lleve una vida sana con mucho ejercicio, son algunas de las pautas para lograr un sistema digestivo equilibrado. Tu perro y las personas que estén a tu lado lo agradecerán. [CesarWay]