El primer ministro de Malasia, Najib Razik, ha confirmado hoy oficialmente que el vuelo MH370 desaparecido se estrelló en el Océano Índico sin dejar supervivientes. Es el desenlace de una tragedia de la que, sin embargo, quedan muchas preguntas por responder. Y una de ellas es inevitable: con la tecnología de satélite actual, ¿cómo es posible que se haya tardado tanto tiempo en confirmar lo ocurrido con el aparato?

La lentitud en conocer algún dato sobre el vuelo MH370 ilustra muy bien las limitaciones de los satélites actuales a la hora de seguir la pista a un avión, tanto si está en ruta como si se trata de encontrar algún indicio de su paradero en caso de desaparición.

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Resulta casi imposible creer que, en el futuro hiperconectado en el que vivimos, sea tan difícil encontrar un avión. El especialista en líneas aéreas Christine Negroni llamó a este misterio "La paradoja Twitter": apenas unas horas después de que se perdiera contacto con el vuelo, todos nos enteramos de la noticia. Sin embargo, pasaron semanas y la información seguía siendo prácticamente la misma. Las tecnologías de telecomunicación han avanzado muchísimo, pero algunas de las tecnologías aéreas se han quedado atrás.

Negroni explica que uno de los principales problemas es que la conectividad de las cajas negras de los aviones se ha quedado obsoleta respecto al avance de las telecomunicaciones. Después del último accidente protagonizado por el vuelo 447 de Air France, los investigadores franceses ya reivindicaron que había que ponerlas al día en este aspecto.

El New York Times apunta en la misma dirección al poner de manifiesto que la tecnología para rastrear aviones por satélite existe, pero no se utiliza. Mark Rosenker, antiguo general de la Fuerza Aérea estadounidense y miembro del comité de seguridad de la Administración de Transporte, comenta que "la tecnología está ahí, pero no existe voluntad política para reconocer su importancia. Aún no se ha mejorado el hecho de que tengamos que esperar a recuperar las cajas negras para iniciar las investigaciones, y eso nos hace perder un tiempo precioso."

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En el caso del vuelo MH370, la escasa información que se logró recuperar permitió acotar la búsqueda a una franja relativamente pequeña del Océano Índico. Y el problema era que justo ese área no tenía casi rutas de satélites cubriéndola porque es una zona prácticamente sin población y en la que no suele ocurrir nada.

Como apunta el Washington Post, la física y el dinero juegan en contra. Primero porque los satélites militares y comerciales no recogen datos de zonas "muertas" del mapa por las que apenas hay rutas aéreas o marítimas. No hay incentivo económico para hacerlo. Y luego porque a la hora de utilizar satélites desde el espacio hay dos opciones: examinar un área muy amplia pero con poco nivel de detalle, o reducir el escrutinio a una zona muy concreta y con gran detalle. Desafortunadamente, con los satélites actuales no se pueden hacer ambas cosas a la vez.

La confirmación hoy que el vuelo MH370 se estrelló en el Océano Índico es el final a 17 días de incertidumbre. Ahora queda lo más complejo: saber qué ocurrió exactamente y por qué. De todas formas, si algo debe servir la tragedia es para convencer a gobiernos y empresas de que es hora de empezar a utilizar y explotar la tecnología de satélite existente para evitar que volvamos a perder un avión en la nada de esta manera.

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Foto: un piloto de las fueras aéreas de Vietnam busca algún rastro del avión desaparecido/AP