Aunque en septiembre el protagonismo se lo haya llevado Metal Gear Solid V: The Phantom Pain, también salió al mercado la adaptación como videojuego de la saga de películas Mad Max, y ha sido bastante menospreciado, sin merecerlo. Mad Max es un juego lleno de acción y caos, lo que resulta extremadamente divertido.

Desde antes de su lanzamiento me encontraba bastante curioso por probar Mad Max, por supuesto, también en gran parte por haber revivido mi pasión por la saga de películas de George Miller con la llegada de Mad Max: Fury Road. El caso es que Fury Road nos dejó con la boca abierta al contarnos una historia completamente distinta a lo que esperábamos sobre Max, y eso fue maravilloso. Con la llegada de Mad Max (el juego) volvemos a las raíces de la saga, a la era de Mel Gibson, lo que para muchos ha estado mal. ¿Por qué? No termino de comprenderlo.

Mad Max (el juego) no es Fury Road, y eso no importa

Desde su anuncio los chicos de Avalanche Studios dijeron que este juego no tiene nada que ver con la nueva película de George Miller, se desarrollaron de forma completamente independiente. ¿Qué quiere decir? Que en el título no aparecen los dos mejores personajes de la película, en este orden: Imperator Furiosa e Immortan Joe.

Porque en Fury Road la verdadera protagonista es Furiosa, no Max. El nuevo acercamiento de Miller a su franquicia (porque vendrán más películas) pone a Max en segundo plano, casi ni habla, es el invitado en su propia película, el pasajero en la historia de otros, en este caso la de Furiosa. Eso fue una idea diferente a lo que esperábamos, pero genial, y por eso el film fue tan exitoso.

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El juego, por otro lado, apuesta a la historia del Max de la década de los ‘80. Él es el protagonista, él es el centro de la historia, que aunque no tiene la trama más elaborada del mundo, sí que se basa en la venganza, la locura (por supuesto) y el caos en ese mundo postapocalíptico que creó Miller.

Muchos críticos condenaron al juego por no ser la película, por no tener a Furiosa ni Nux ni los demás personajes. Eso es una completa estupidez, y no hay que menospreciar a una obra por culpa de otra, menos aún cuando su creador dijo que no están conectados directamente.

Mad Max (el juego) vuelve a las raíces de la saga: caos y acción en estado puro

Lo bueno del juego de Mad Max es que se basa en su jugabilidad y solo en eso. La historia, como mencioné hace algunas líneas, queda en segundo plano. Y es que la premisa original puedo resumirla en lo siguiente: Max es atacado, pierde su automóvil, lo quiere recuperar pero construye uno nuevo que es mucho mejor gracias a la ayuda de una especie de Sancho Panza (con un aspecto muy desagradable) que lo acompaña. Una vez listo el nuevo auto, que comience la venganza contra un tipo llamado Scrotus. Sí, Scrotus. No me pregunten.

Y listo. Sí, la trama tiene uno que otro giro y se desarrolla aún más, pero luego de saber eso lo único que nos importa es una sola cosa: mejorar nuestro auto, a todo dar.

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Las mecánicas de Mad Max (desarrollado por los creadores de Just Cause) es lo más atractivo del juego. Es un mundo abierto, enorme (quizás demasiado) que recorrerás en tu fiel auto que construirás desde su carrocería hasta motor, cauchos y demás. Todo eso para luchar con otros carros de villanos psicópatas, sí, como los que vimos en la película Fury Road.

Y es el caos lo más atractivo de Mad Max, la posibilidad de andar rodando por las planicies de ese desierto interminable y encontrarte un cargamento de chatarra y gasolina enemigo, protegido por 5 autos más, y comenzar la acción, chocando con ellos y disparándoles a sus cauchos para que se estrellen, o usando un arpón para sacar de una forma brusca a los conductores del auto mientras te acercas a tu objetivo.

Todo eso para que luego comience, sin previo aviso, una tormenta de arena bastante violenta y que puede destruir tu vehículo, al igual que el de tus enemigos. Todo es un caos, una locura, y cómo lo he disfrutado.

¡Sé mi testigo!

El problema de Mad Max puede encontrarse en cómo ejecuta su modelo sandbox. Es un mapa enorme, lleno de misiones secundarias y cosas que hacer, pero llega un momento en el que sentirás que las secundarias se repiten mucho, y solo seguirás haciéndolas para mejorar más rápido tu auto, que si eres como yo, querrás hacerlo lo más pronto posible.

Pero de cualquier forma, entre su combate en vehículo y a pie (porque el combate a pie también es muy divertido, una versión mejorada de lo que vimos en Shadow of Mordor), y el caos aleatorio que se genera en cualquier momento durante tus partidas en el juego, Mad Max resulta un juego muy divertido, y condenado injustamente por algunos.

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Lo que sí debo confesar que extraño en Mad Max (el juego) en comparación con Fury Road es esa maravillosa paleta de colores que usó George Miller en la película. Esos tonos le daban una sensación de locura y destrucción a cada toma.

Ah, y que no he encontrado la forma de usar un spray plateado antes de cada combate. ¿De qué forma esperan que me reciban en Valhalla?

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